Cuando hablamos de frustración laboral, nos referimos al sentimiento de sentirse vacío, de sentir que el trabajo que uno lleva a cabo no tiene propósito. Lo único que le motiva a uno en su trabajo es la dicha de cobrar la quincena.

La frustración laboral es uno de los principales males del siglo XXI, además del estrés, el desequilibrio laboral y personal y el ritmo acelerado de nuestras vidas.

Alain de Matteis, coach de la consultora vocacional Brújula Interior, explica que cuando una persona sufre de este tipo de frustración, cree sentirse bien porque todos los elementos a nivel internos de la empresa y externos marchan correctamente, pero aun así tiene la sensación de que algo falta y que debe hacer cambios, lo cual es más difícil de aceptar.

“Otras señales consisten en que la persona permanece en su zona de confort, no se quiere mover ni crecer, no siente motivación en lo que hace o sólo piensa en el dinero”, dice en entrevista a Factor Capital Humano el especialista. No querer salir de casa para ir a trabajar, acabar la semana laboral con agotamiento y mucho estrés y seguir irritable durante el fin de semana son otros síntomas de frustración laboral.

El coach de Brújula interior añade que esto ocurre sin importar la condición social o el tipo de trabajo, ya que miles de personas con altos puestos y salarios, se sienten vacíos, enojados y completamente cansados, sin saber claramente cómo remediarlo. Una de las causas de esta frustración es el desconocimiento sobre quiénes son y qué están buscando más allá del dinero.

¿De dónde viene?

Para combatir la frustración laboral, lo primero es comprender de dónde viene. Es decir, hay que analizar tanto las causas relacionadas con el mismo empleado como las que tienen que ver con la empresa. 

Una de los principales motivos de la frustración laboral es la figura del jefe tóxico, aquel que no ayuda a crecer, es negativo, comete maltrato verbal o emocional, se adueña de ideas, aplica el favoritismo y critica todo sin motivos.

Otra causa frecuente de la frustración en el trabajo es un ambiente laboral dañino donde predominan el estrés, los conflictos, la incomunicación y el mal humor de los compañeros de trabajo. En estos centros de trabajo no suele haber flexibilidad, la información no se comparte y en las reuniones, en vez de diseñar estrategias de trabajo o resolver conflictos, todos se echan la culpa de todo lo que va mal.

“También hay detonadores como la falta de congruencia entre la persona y lo que está haciendo. Es cuando abiertamente la persona te dice 'ya no quiero hacer eso'. Muchas veces, esto tiene que ver con que ha elegido una carrera por su prestigio o porque cree que era la indicada y una vez que está en este ámbito laboral concreto, se da cuenta de que no es lo suyo”, menciona Alain de Matteis.

¿Cómo ayudar?

Para encontrar el rumbo, la persona debe analizar a profundidad cuáles son sus intereses, qué lo motiva y cuáles son sus sus talentos, habilidades y debilidades. Las respuestas a estas preguntas le ayudarán a definir qué es lo que realmente quiere hacer.

Los líderes de la empresa pueden implementar cuestionarios sobre la satisfacción y evaluar si existe un buen ambiente de trabajo. Si detectan problemas, hay que definir si es sólo en un área o en toda la empresa y el director general debe evaluar si su forma de liderazgo es la correcta o qué tiene que hacer para mejorarla. Al final, las estrategias se realizarán de acuerdo a los problemas.

De igual manera, la empresa puede acudir a especialistas externos como el equipo de Brújula interior, quienes brindan apoyo para eliminar la frustración de las mismas personas y la que se respira en el ambiente de la empresa. De esta manera, el o los trabajadores podrán crecer en su labor y sobre todo reencontrarse consigo mismos, sin pensar únicamente en cobrar su salario.

“No hay que ver el trabajo como una fuente de ingreso. Dedicamos demasiadas horas de nuestra vida a él como para que sólo tenga esa función. Lo idóneo es tener una buena remuneración y estar en un lugar de trabajo donde te sientas motivado y puedas crecer a nivel profesional y personal”, concluye Alain de Matteis.