En entrevista de 1999 para la National Taxpayers Union, el premio Nobel de economía Milton Friedman[1] anunció las complicaciones tributarias con el surgimiento de Internet y la alta probabilidad de la consolidación de un “e-cash” confiable a través de la cual se eliminaría la participación de los Estados a través de sus bancos centrales. El vaticinio del gran economista ocurriría 9 años después, cuando el grupo japonés de desarrolladores Satoshi Nakamoto programaran la primera moneda virtual descentralizada denominada bitcoin (BTC).

Desde el surgimiento del bitcoin, se han desarrollado cerca de 132 monedas virtuales diferentes, que abarcan cerca de 3 millones de usuarios alrededor del mundo y cuyo valor oscila en los de 27 mil millones de dólares[2]. La naturaleza de éstas, implica el uso de técnicas de encriptación para regular la generación de unidades de dinero y verificar la transferencia de fondos sin la participación de un banco central. La página oficial del BTC anuncia grandes ventajas del uso de criptomonedas frente al dinero tradicional centralizado: 1) El uso de de software de código abierto permite completa transparencia en las operaciones que se celebran con dicha moneda; y 2) Uso de registros públicos de operaciones (public incorruptible ledger), llamado blockchain, el cual registra la transacción empleando los números de cuenta del usuario sin utilizar información personal; esta tecnología se encarga de la verificación y control de las operaciones celebradas con dinero digital.

La participación del código de “cadena de bloques”, permite que cada transacción dejé un registro –cadena- del monto de la operación, en la red de nodos involucrados sin ningún poder central, lo que permite la autorregulación y un control casi incorruptible de las operaciones que se han celebrado con cada criptomoneda; es decir, cada nodo –usuario- es el guardián de la información contenida en los bloques, mismos que contienen el tipo de cambio vigente al momento de la celebración (valor de la criptomoneda) y brinda un registro contable de cada transacción que se hubo celebrado anteriormente con dicha criptomoneda. De tal suerte, blockchain se consolida como el “Libro contable y de registro” del universo digital cuyo control depende de los propios usuarios.

El éxito de las criptomonedas y de la tecnología blockchain, atrajo la atención de grandes desarrolladores que dedican sus esfuerzos a la consolidación de plataformas que permitan la celebración de Smart Contracts, los cuales, por su propia y especial naturaleza, no dependen de la participación humana para la manifestación de la voluntad y tecnológicamente, cuentan con candados suficientes para hacer efectivas penas convencionales, sin mediar solicitud alguna, particular o jurisdiccional. Así las cosas, blockchain vigila el correcto cumplimiento del contrato, así como el uso de los recursos destinados para el acto jurídico.

A causa de lo anterior, países de alto desarrollo tecnológico como la República de Corea del Sur y Suiza, han implementado iniciativas gubernamentales para el estudio de tecnologías blockchain y destinan recursos públicos a semilleros de criptomonedas. En el caso de Corea del Sur, país que se considera la tercera nación más exitosa en materia de implementación de políticas E-Government, involucró el uso de la cadena de bloques en el voto de comunidades locales. Con el apoyo de la empresa tecnológica Blocko, actualmente es capaz de sostener procesos electorales transparentes y captura de más de 9,000 votos por localidad. Por su parte, la ciudad de Zug, Suiza, también conocida como el centro “Crypto-Valley” ya cuenta con un proceso de comercialización de cuentas a través del banco privado Hypothekarbank Lenzburg, para las compañías que operen a través de tecnologías blockchain, además permite el pago de algunos servicios municipales con bitcoin. En materia de procesos democráticos, las autoridades de Zug implementaron el sistema blockchain de identificación digital (elD) que permitió a los ciudadanos votar a través de sus celulares y decidir sobre el uso de “elD” en el pago de multas de autos, solicitudes de libros a biblioteca y el uso de blockchain en referéndums futuros.

En el caso mexicano, pronto celebraremos una de las elecciones más disputadas de la historia moderna, en la que gran parte de los electores son nativos digitales y el uso de las tecnologías de la información y la comunicación juegan tanto a favor, como en contra de la Ciberseguridad del proceso. A pesar del anuncio de Marco Antonio Baños (Consejero Electoral del Instituto Nacional Electoral), en el que afirmó que la jornada electoral del 1° de julio estaría libre de complicaciones informáticas y hackers, ataques informáticos como el sufrido en mayo pasado a plataformas que se comunican al Banco de México, a través de SPEI, confirman el peligro que existe respecto del resguardo de los datos en una base centralizada, lo que podría resolverse mediante la implementación de sistemas descentralizados y cuyo control dependa del electorado.

Si bien es cierto, la implementación de tecnologías blockchain en procesos democráticos resulta novedosa, el éxito que ha demostrado en materia de transparencia, incorruptibilidad y descentralización es irrefutable, lo que podría considerarse como una herramienta adecuada para resguardar el voto de los mexicanos, en un proceso electoral no muy lejano.

[1] NATIONAL TAXPAYERS UNION. Milton Frieadman Full Interview on Anti-trust and Tech. YouTube. Entrevista de 1999 publicada el 09 de agosto de 2012. Aquí puede consultar la entrevista completa. 

[2] , Garrick y RAUCHS, Michel. Global cryptocurrency benchmarking study. Cambridge Centre for Alternative Finance. University of Cambridge. Judge Business School. With the Support of VISA. Reino Unido, 2017.