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Para hablar de dinero en familia sin discutir

Opinión
En el hogar, el dinero suele ser un tema que genera tensión o que, por el contrario, se evita por completo. En pleno 2026, con una economía que se mueve rápido, la transparencia financiera es el mejor seguro de vida para cualquier pareja o familia. No se trata solo de pagar cuentas, sino de construir sueños compartidos.
El primer paso para sanar las finanzas familiares no es recortar gastos, sino abrir canales de comunicación. Una de las sugerencias más efectivas es establecer una “cita financiera” mensual. Este es un espacio de apenas 30 o 40 minutos donde, sin distracciones ni reproches, se revisa el estado de las cuentas.
Durante esta reunión, el objetivo no es fiscalizar al otro, sino responder tres preguntas clave: ¿cuánto entró este mes?, ¿cuánto se gastó realmente? y ¿qué meta se quiere alcanzar el próximo mes? Esta práctica convierte al dinero en un aliado y no en un motivo de conflicto.
Para quienes no saben por dónde empezar a organizar el presupuesto familiar, la regla 50/30/20 sigue siendo la brújula más efectiva:
- 50% para necesidades: renta o hipoteca, servicios, comida y transporte.
- 30% para deseos: salidas a comer, suscripciones de streaming o ese café especial.
- 20% para ahorro e inversión: este es el dinero que trabaja para su futuro o que alimenta su fondo de emergencia.
Si los gastos básicos superan el 50%, es momento de sentarse a priorizar. Herramientas como el Planeador de Presupuesto de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), pueden ayudarles a visualizar estos porcentajes de forma gratuita y sencilla.
Un error común es creer que las finanzas en pareja significan que todo el dinero debe ir a una misma bolsa. Una estrategia equilibrada para 2026 es el modelo de "Tres Cuentas":
- Cuenta común: Para los gastos compartidos del hogar.
- Cuenta personal A: Para los gastos individuales de uno de los miembros.
- Cuenta personal B: Para los gastos individuales del otro.
Esto permite que la familia funcione como equipo, pero respetando la autonomía de cada persona para darse un gusto personal sin tener que pedir permiso o dar explicaciones.
Finalmente, es importante no olvidar que los niños aprenden más de lo que ven que de lo que escuchan. Hablar frente a ellos sobre cómo se ahorra para las vacaciones o por qué se elige un producto sobre otro por su precio, aporta una educación financiera invaluable. En lugar de decir simplemente "no hay dinero", se puede explicar "no se ha presupuestado esto para este mes porque la prioridad hoy es otra".
Las finanzas familiares exitosas no dependen de ganar millones, sino de la capacidad de planificar juntos y con honestidad. Se puede empezar desde hoy; elegir un día al mes, preparar un café y hablar de las metas podría ser el inicio de una camino financiero en familia.
*Investment Advisor Manager, BBVA Asset Management México