Espiar a nuestra pareja, familiar o ser querido para obtener información parecería la premisa de un guion cinematográfico; sin embargo, actualmente existen muchas aplicaciones en el mercado que ya lo permiten.

Este tipo de programas espías en los celulares, también conocidos como stalkerware, son herramientas maliciosas que se instalan en los teléfonos de las víctimas, los cuales funcionan de manera sigilosa para monitorear, rastrear o robar información del dueño del dispositivo.

Al utilizarlos, un abusador puede acceder a los mensajes, fotografías, redes sociales, geolocalización y grabaciones de audio o cámara de sus víctimas, en algunos casos en tiempo real, violando la vida privada de la persona.

A diferencia de las aplicaciones legítimas de control parental, estos programas funcionan ocultos en un segundo plano, sin el conocimiento o consentimiento de las víctimas, siendo usados principalmente para espiar a nuestra pareja.

De acuerdo con un estudio realizado por la firma internacional de ciberseguridad Kaspersky Lab, el número de usuarios que sufrió al menos un intento de instalación de stalkerware superó los 37,000 en los primeros ocho meses del 2019, lo que representa un aumento de 35% en comparación con las cifras del mismo periodo del 2018.

En el caso de México, el número de usuarios que sufrió algún intento de instalación de este software en su dispositivo creció 160% este año en comparación con las cifras del mismo periodo en el 2018.

A nivel regional, países como Brasil, Chile, Colombia y Perú también registraron un incremento de 172%, siendo este último país el que encabeza la lista de naciones afectadas con más registros de intentos de instalación de software de acoso en dispositivos de usuarios este año.

Si bien estos números pueden parecer menores que las cifras de otros tipos de malware, por ejemplo, esto equivale a sólo 9% de los usuarios atacados por amenazas financieras detectadas en el primer semestre del 2019, es importante tener en cuenta que, a diferencia de la mayoría de las amenazas a los consumidores, el stalkerware suele usarse para ataques dirigidos a las víctimas.

El stalkerware a menudo necesita instalarse manualmente en el teléfono de la víctima, por lo que el abusador necesita el acceso físico al dispositivo.

Roberto Martínez, analista senior de Seguridad Kaspersky Lab, indicó que una forma de prevenir a nuestros dispositivos es mantener bloqueado el dispositivo todo el tiempo, pero no sólo a través de contraseñas, sino también combinándolo con datos biométricos, como reconocimiento facial o usar huella digital como parte del bloqueo de seguridad del smartphone mucho más eficaz para aquellos celulares que así lo permitan.

“Se debe usar un doble factor, es decir, si el usuario combina una contraseña con huella digital, o bien, combina una contraseña con un reconocimiento facial, eso de alguna manera refuerza la seguridad del dispositivo, pero si el único elemento es una huella o contraseña, será más fácil que sea vulnerado”, indicó.