No me canso de decirlo: las finanzas personales son solamente una parte -una muy importante- de nuestro plan de vida. Son herramientas que nos permiten lograr nuestras metas, objetivos o sueños.

Por ello, es fundamental tener muy claro, precisamente, qué es lo que queremos lograr. En otras palabras: ¿qué es lo verdaderamente importante para nosotros? ¿Qué es lo que más valoramos? Tener metas alineadas a nuestros valores, que surjan de ellos, es una condición necesaria para lograr el éxito en nuestra vida.

Si en nuestros valores está la libertad, seguramente querremos tener una vida financiera que nos permita tenerla. Si valoramos nuestra salud, entonces querremos tenerla también en el aspecto financiero (recordemos que unas finanzas personales desequilibradas pueden producir estrés y problemas de angustia que pueden derivar en conflictos de salud). Si valoramos seguridad, entonces querremos proteger a los nuestros.

Pero también ese conocimiento de nosotros mismos es lo que nos permitirá tomar decisiones acertadas. Porque en la vida no se puede tener todo en todo momento, siempre tendremos que tomar decisiones sobre qué comprar ahora y qué comprar en el futuro.

Son decisiones que impactan de manera significativa nuestra vida, así que no hay que tomarlas a la ligera.

¿Estamos dispuestos a comprar hoy esa pantalla plana, aunque se comprometa nuestro plan de retiro? Por lo menos tenemos que pensarlo, para tomar una decisión informada. ¿Estamos dispuestos a dejar de pagar el seguro educacional de nuestros hijos para comprar ese coche que tanto nos gusta? No hay respuestas equivocadas, porque todo depende de nuestros valores: ¿qué es más importante para nosotros?

Los beneficios

Conocernos a nosotros mismos es importante en muchos aspectos de nuestras finanzas personales. A continuación, algunos ejemplos:

A. Conocer nuestros ingresos y nuestro patrón de gastos nos permite tener un consumo ordenado y un presupuesto equilibrado, adaptado a nuestro plan de vida. A lo que a nosotros nos gusta hacer. En otras palabras, conocernos nos permite mandar sobre nuestro dinero. Decirle a nuestro dinero qué es lo que queremos que haga por nosotros.

B. En materia de inversiones, el conocimiento propio es esencial. Entre otras cosas, nos permite saber cuál es nuestra tolerancia al riesgo, parte fundamental en la construcción de un portafolio de inversión a la medida, adecuado para nosotros. También nos permite tener claridad -nuevamente- en nuestras metas financieras. En nuestro horizonte de inversión. Esto nos permitirá tener un portafolio de inversión que realmente esté enfocado en aquello que queremos lograr.

C. En cuestión de seguros, nos permite también elegir el nivel de deducible y cobertura que sea más adecuado a nuestro perfil. Hay personas que prefieren tener un ahorro en prima a cambio de contratar un deducible más elevado y gente que, por el contrario, prefiere tener el deducible más bajo posible, aunque el costo del seguro sea mucho mayor.

D. Conocernos a nosotros mismos nos permite tomar decisiones informadas en muchos otros aspectos. Por ejemplo, si sabemos que tenemos tendencia a hacer compras de impulso, podremos asegurarnos de no llevar encima la tarjeta de crédito para no caer en la tentación. Si somos de las personas que gastan de manera muy desordenada y que nunca pueden ahorrar, entonces podremos buscar hacerlo de manera automática y antes de recibir nuestro salario.

Que sus esfuerzos ?no sean en vano

En fin, podemos tener las mejores herramientas financieras, la mejor y más completa preparación. Pero si no nos conocemos a nosotros mismos y no dirigimos nuestros esfuerzos hacia aquello que queremos lograr y tomando en cuenta nuestra propia personalidad, difícilmente tendremos éxito.

Por ello descúbrete. Conócete a ti mismo. Ten muy claro lo que quieres y enfócate en conseguirlo. Seguramente lo lograrás.

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