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La idiosincrasia ?y el conocimiento financiero
El nivel de alfabetización financiera es bajo en todo el mundo, sin importar el tamaño de sus mercados.
Cada grupo tiene su propia idiosincrasia, pero en cierto momento todos somos simplemente humanos .
D. L. Hughley, cómico estadounidense
Los seres humanos vivimos una contradicción permanente. Por un lado, por definición, somos únicos e irrepetibles, pero por el otro, respondemos a patrones que con frecuencia atraviesan edades y culturas, niveles de educación e ingreso.
Ello incide en cómo percibimos nuestra conducta y sobre todo en cómo percibimos la posibilidad de cambiar aquellos elementos que sabemos que no son adecuados.
En México, es frecuente que frente a un tema que vemos que requiere solución, encontremos la explicación (y mejor aun si es la justificación) en el hecho de que somos únicos.
Este fenómeno de etnocentrismo lo aplicamos lo mismo al futbol (cómo van a traer a un entrenador extranjero si no entiende la idiosincrasia del jugador mexicano), que a lo político (en México eso no se puede porque no es acorde con la historia y la cultura nacionales) o lo financiero (en México somos muy diferentes y por eso no ahorramos).
La realidad es que, tratándose de conductas (incluyendo las financieras) entre países y culturas, tenemos diferencias de grado sobre patrones que son generalizados.
Así, por ejemplo, en algunos países se ahorra más que en otros, pero en ninguno se ahorra lo que se debe. En algunos países la población es más austera que en otros, pero en todos existen patrones de compra irracionales.
En algunos países se piensa más en el futuro que en otros, pero en todos, la mayoría de las personas tiende a favorecer el corto sobre el largo plazo.
En la medida en que lo reconozcamos, podemos entender qué parte de nuestra conducta puede ser modificada porque se trata de patrones que, entendiendo su origen, alcance y sus efectos negativos, podemos (con esfuerzo) cambiar.
Por otro lado, una segunda manifestación de esa contacta en cierto sentido egocéntrica que tenemos los seres humanos es que normalmente sobrevaloramos nuestros conocimientos y nuestras capacidades.
Baja educación financiera
Un estudio realizado en ocho países de muy diferente estructura y cultura probó que el nivel de alfabetización financiera (el conocimiento del significado e importancia de los conceptos financieros básicos), es bajo en todo el mundo, sin importar el nivel de profundización o complejidad de sus mercados y sistemas financieros.
Destacan de este estudio ( Financial Literacy Around the World , publicado en el 2011 por el National Bureau of Economic Research) dos elementos que resultan muy interesantes. El primero es que, en ciertos grupos, las mujeres tienen un menor nivel de conocimiento financiero, pero a diferencia de los hombres, ellas sí reconocen esa falta de información, mientras que los hombres no se reconocen a sí mismos como ignorantes financieros.
Eso provoca que las mujeres sean más abiertas a buscar información financiera antes de tomar una decisión, mientras que los hombres tendemos a creer que ya sabemos lo necesario y, consecuentemente, tomamos decisiones erróneas más frecuentemente.
La segunda es que en los grupos de más de 60 años se tiende a pensar que la edad y la experiencia asociada les brinda conocimiento financiero y ello no es necesariamente cierto, lo que lleva a tomar decisiones incorrectas a un grupo de población en una etapa de su vida que los puede llevar a situaciones de alta vulnerabilidad financiera.
Entender que nuestra cultura única no nos exime de los errores a los que todos los seres humanos somos propensos es una primera vía para enfrentar las complejidades de las decisiones financieras.
*El autor es politólogo, mercadólogo, especialista en economía conductual y Director General de Mexicana de Becas, Fondo de Ahorro Educativo. Síguelo en Twitter @martinezsolares
director_general@mb.com.mx