Preguntó los pasatiempos de su amigo secreto del intercambio navideño del trabajo, investigó precios y características, adquirió y envolvió el obsequio con gran cuidado y el día de los regalos a usted le dan unos calcetines, ¿le ha pasado?

Es decepcionante esforzarse al dar algo y que no sea recíproco; sin embargo, esta sensación en algunas ocasiones busca ser mitigada regalando productos costosos, lo cual no les da más valor que si pensamos a detalle en quien recibirá el obsequio, advierten los expertos.

En muchos estudios se demuestra que hay una condición más o menos general en la que la persona que recibe el obsequio tiende a asignarle un valor menor al que gastó la persona que lo compró, una subvaluación de la percepción del regalo (...) Sin embargo, lo que puede asignar un poco de más valor percibido a un obsequio es el nivel de detalle que el comprador le pone , refiere Raúl Martínez Solares, especialista en economía conductual.

El esfuerzo extra de un obsequio a la medida de los gustos de quien lo recibirá añade un valor que va de 10 a 30%, indica la investigación The Psychology of Gift Exchange, de ?C Mayet y KJ Pine, el cual añade que los regalos simbólicos tienen mayores atributos que los materiales, dado que obsequiar algo es dar una parte de nosotros mismos.

Volvamos al primer ejemplo mencionado y pensemos que recibe unos calcetines de 5,000 pesos, cuando usted consiguió una primera edición del disco favorito del receptor, con un valor de 500 pesos. El disco representa apenas 10% del valor de los calcetines; sin embargo, tendrá un gran valor añadido por la investigación e indagación realizada, y la prenda continúa siendo genérica, ya que se puede hallar fácilmente.

Un mayor involucramiento personal en el acto de regalar incrementa el valor percibido, no necesariamente monetario, pero sí de satisfacción; esto se da más cuando conoce a alguien y puedes expresarlo a través del regalo que da , añade Martínez Solares.

No es lo que regala

Si usted ha visto la serie The Office, probablemente recordará un capítulo en el que el jefe de la empresa, Michael Scott, obsequia un costoso iPod, rebasando el límite establecido para el intercambio en su oficina y esperando recibir un objeto de valor similar. Aunque se trate de una situación cómica, no está tan alejada de la realidad.

Intentar proyectar una imagen de nosotros mismos a través de lo que obsequiamos es una práctica común en estas fechas, en lo cual intervienen valores de personalidad, detalla Martínez Solares. Hay personas que siempre buscan establecer o lograr ciertos mecanismos de reciprocidad en el regalo. Hay quienes, al obsequiar algo, expresamente dicen que lo hacen buscando que la otra persona dé algo de un valor equivalente; otros regalan simplemente en el afán de buscar un sentido de deuda emocional de quien recibe el regalo, no necesariamente económico, sino con la idea de obsequiar algo que deje ver que piensa mucho en esa persona .

Incluso, añade el especialista, hay estudios que demuestran que hay personas que, al hacer algo por alguien más, reciben cierto nivel de bienestar personal. No obstante, dar mucho para sentirse mejor puede ser dañino para sus finanzas, ya que como expone la Encuesta de Temas Financieros Scotiabank 35% de los mexicanos destina su aguinaldo a obsequios navideños.

Por poner un ejemplo, las parejas mexicanas, específicamente, gastan una mayor proporción de sus ingresos mensuales (10%) para presentes navideños que las francesas, indica el estudio A Comparison of French and Mexican Gift Giving Practices , de Alain J. P. Jolibert.

En este sentido, Martínez Solares indica que es preferible optar por obsequios que tengan un efecto positivo de larga duración. Para algunos un viaje puede representar más que algo tangible, porque recordarán la experiencia, aunque puede ser que otros no lo disfruten por tratarse de algo efímero , enfatizó.

Por otra parte, si en alguna ocasión a manera de broma o en serio, a usted le ha pasado por la cabeza la idea regalar dinero, además de ser quizá de mal gusto conlleva consecuencias aún mayores.

Regalar es visto como una obligación equitativa, por lo que evadir o rechazar regalos es interpretado como un acto antisocial e incluso hostil, tal como determinó el sociólogo francés Marcel Mauss en su libro The Gift. En este sentido, Martínez Solares explica que ello se debe a que dar efectivo denota que el receptor del obsequio no representa lo suficiente como para seleccionar un regalo siquiera; un acto más por compromiso que por conexión emocional.

NO ES QUE DÉ MÁS, ES QUE PERCIBE MENOS

Ya sea que se trate de un intercambio navideño laboral o en su círculo inmediato de amigos, regalar puede representar un alto riesgo financiero. Por ello, considere lo siguiente:

  • Subvaluamos lo que recibimos. Al recibir un obsequio, tendemos a restar entre 10 y 30% del valor real del producto.
  • Nivel de detalle añade valor. Para contrarrestar el efecto de subvaluación, es recomendable investigar las aficiones de quien recibirá el presente, ya que esto denotará dedicación y simpatía.
  • ¡Nunca regale dinero! No sólo puede ser de mal gusto, sino que puede ser percibido como un acto incluso hostil. Si no queda alternativa, puede pedirle opciones al destinatario del obsequio.
  • Autoregalarse no está mal, pero no exagere. Obsequiarnos algo a nosotros mismos se vale, siempre y cuando tengamos un margen para hacerlo. Priorice gastos y si opta por comprarse algo, intente no endeudarse y, de ser así, procure que el objeto le dure más que los pagos.

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