Tanto el optimista como el pesimista contribuyen a la sociedad. El optimista inventó el avión y el pesimista, el paracaídas .

Gil Stern

Por nuestra visión del mundo presente y futuro, con frecuencia catalogamos -o nos catalogan-, ya sea como optimistas o como pesimistas.

Tendemos a pensar que somos optimistas cuando se es capaz de ver siempre los elementos positivos en las situaciones que enfrentamos o cuando percibimos que en el futuro encontraremos condiciones mejores de las que tenemos en el presente.

Caso contrario, pensamos que alguien es pesimista cuando la persona identifica siempre los elementos desfavorables en el entorno presente, o bien, cuando sólo conceptualiza las condiciones negativas que pueden presentarse en su futuro.

Rara vez podemos sustraernos de ser optimistas o pesimistas y casi siempre ello conlleva hacer caso omiso de señales objetivas que nos indican que nuestra forma de razonar es incorrecta.

Si somos pesimistas tendemos a obviar o no considerar relevantes las señales que nos manda un futuro más promisorio y, por el contrario, si estamos en un plan optimista tendemos a no hacer caso a las señales de advertencia sobre un entorno de condiciones desfavorables.

IMPACTO EN LA PLANEACIÓN FINANCIERA

Pero, ¿qué impacto tiene el que seamos pesimistas u optimistas en términos de nuestra capacidad de planeación financiera?

De acuerdo con el libro Resolviendo el acertijo de la procrastinación, de Tim Pychyl, todas las personas en algún momento u otro tendemos a mirar la realidad a través de colores que nos distorsionan la percepción de un determinado futuro que podemos esperar.

La mayoría de las personas tenemos un gran sesgo de optimismo que nos lleva a considerar escenarios futuros favorables, lo que impacta nuestra capacidad de planeación y nos orilla a procrastinar; es decir, a postergar decisiones y acciones.

Esto se debe a que si realmente soy capaz de construir escenarios favorables del futuro, aun cuando no existan las condiciones reales para esperarlas, ello disminuye el impulso a planear y tomar medidas para enfrentar las contingencias futuras previsibles.

Pero si, por el contrario, tengo una marcada orientación pesimista extrema e identifico escenarios sumamente negativos de futuro, ello probablemente, me llevará a una incapacidad para determinar las acciones a seguir porque en todas las alternativas encontraré elementos negativos posibles.

OPTIMISMO REALISTA , ?LA MEJOR OPCIÓN

De acuerdo con una investigación realizada por Sofía Chau, de la Universidad Nacional de Taiwán, la mejor postura en términos de una planeación totalmente equilibrada y para alcanzar la felicidad es la de optimismo realista que privilegia la certidumbre por encima de la visión voluntarista y acrítica, pero con un entendimiento de los retos reales del entorno y el futuro.

Se fundamenta en una percepción de autocontrol que identifica los problemas, pero considera de manera optimista que a partir de ciertos elementos concretos reales se es capaz enfrentarlos y superarlos.

Se trata de ser lo suficientemente pesimista para entender las contingencias futuras que hacen indispensable prepararse en el presente y tomar acciones de corto plazo para enfrentarlas, pero con una dosis de optimismo razonable que permita creer que a partir de esas acciones concretas es posible mejorar de manera puntual y objetiva las condiciones de vida futuras.

Realicemos conscientemente el ejercicio de escribir los elementos optimistas que vemos y contrastarlos contra los escenarios negativos posibles, para poder determinar un punto medio más acorde con la realidad.

Sólo a través de un cabal entendimiento del impacto real de nuestras capacidades, disciplina y trabajo cotidiano sobre nuestro bienestar futuro, y de un entendimiento realista del entorno presente (familiar y de país).

De esta forma podremos crear condiciones que objetivamente nos permitan alcanzar la felicidad y estabilidad financiera que merecemos.

El autor es politólogo, mercadólogo, especialista en economía conductual, profesor de la Facultad de Economía de la UNAM y Director General de Mexicana de Becas, Fondo de Ahorro Educativo. Síguelo en Twitter: @martinezsolares.