Los viejos creen todo; los de edad media sospechan de todo y los jóvenes saben de todo.

Oscar Wilde

La semana pasada el mundo se vio sorprendido ante el resultado del referéndum para determinar la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea. La mayoría esperaba que se impusieran quienes se manifestaban abiertamente por la permanencia, en contra de los grupos opositores, marcadamente relacionados con grupos xenófobos y racistas, que con un discurso de vuelta al glorioso pasado, identificando como enemigo a la integración internacional, prometían mágicas mejoras inmediatas a las condiciones de vida de la población, particularmente a la de mayor edad.

Un dato que resulta sumamente interesante del resultado de la votación es el que la distribución por rangos de edad del voto en el referéndum mostró que, en términos generales, las personas de más de 50 años votaron por la salida de la Unión Europea, mientras que los jóvenes (particularmente los de menos de 25 años), votaron por la permanencia. En términos generales, los grupos de más edad, que menos vivirán las consecuencias de la salida de la Unión Europea, son los que votaron por la misma y algunos grupos llegaron a manifestar que los viejos les robaron el futuro a los jóvenes .

Lo anterior implica que, por lo menos en apariencia, se dio una diferencia fundamental en la decisión de la población a partir de su edad y, dado que ésta tendrá profundas implicaciones económicas y financieras, surge la pregunta de si existen diferencias significativas en la conducta entre los jóvenes y los adultos mayores.

Existen distintos estudios que abordan el tema desde diferentes perspectivas.

En el estudio Envejecimiento y toma de decisiones , (2003) contra lo que se creía, se encontró que no existen diferencias significativas en la conducta general de adultos mayores (personas sanas con un promedio de 82 años), con relación a la de jóvenes (estudiantes de en promedio 20 años), habiéndose analizado las diferencias en temas como la confianza, la decisión bajo incertidumbre o el pensamiento estratégico.

Las decisiones de los adultos mayores mostraron menos sesgos que las de los jóvenes; sin embargo, también se encontró que las personas mayores tienden a mostrar posiciones más absolutas respecto de los temas: ya sea manifestando una completa certidumbre de su postura o por el contrario de absoluta inseguridad al respecto. Ello implica que son capaces de reconocer que no saben de un tema, pero de aquel que creen saber, manifiestan una absoluta certeza. Por ello encontramos que a muchas personas mayores les cuesta mucho trabajo cambiar de opinión una vez que han asumido una postura que consideran valida al respecto.

En el estudio Diferencias en las elecciones de riesgo entre adultos y jóvenes (2013), se comparó la propensión de riesgo y las decisiones que en relación con el mismo toman las personas. Se encontró que, en el caso de las personas mayores, pueden variar significativamente dependiendo del contexto en el que perciban que toman la decisión, mientras que las decisiones de los jóvenes en contextos de riesgo varían menos por el contexto. En otro estudio, se concluye que la visión de los adultos mayores puede cambiar, cuando se presentan condiciones de entorno que provocan alteraciones graves en su perspectiva del futuro.

En el caso del Reino Unido, se crearon condiciones propicias para que las decisiones estuvieran afectadas por percepciones de contexto que provocaron temor y una visión de la posibilidad de retorno a supuestos tiempos mejores. Dichos mensajes partieron de simplificar la realidad y en la mayoría de los casos incluso de falsearla (como lo hacen casi siempre los discursos populistas de izquierda o de derecha).

Cuando tomamos decisiones rápidas en el presente, cuyas implicaciones tendrán repercusión en un periodo mucho más amplio, siempre será prudente analizar si tomamos en cuenta información real o actuamos bajo miedo al futuro e incluso peor, si idealizamos un pasado que realmente fue inexistente.

El autor es politólogo, mercadólogo, especialista en economía conductual y director general de Mexicana de Becas, Fondo de Ahorro Educativo.

Síguelo en Twitter: @martinezsolares.