El ahorro es un hábito que ayuda a tener una salud financiera estable. Ahorrar trae consigo innumerables beneficios, además de ayudar a conseguir estabilidad económica y la posibilidad de cumplir objetivos a mediano y largo plazo.

Sin embargo, en nuestro país este hábito no está muy arraigado. Cifras reveladas por la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera 2018 señalan que 21.5% de la población no realiza ninguna acción para ahorrar y quienes sí lo hacen, usan mecanismos como tandas o de plano lo guardan debajo del colchón.

Cuando hablamos de ahorrar, guardar el dinero no basta. Es necesario pensar qué destino le vamos a dar y cómo lo vamos a hacer crecer. Destinar nuestros recursos en tandas o con amigos conlleva riesgos, por ello la necesidad de guardarlos de manera segura y hacerlo crecer, de pasar del ahorro informal al formal para obtener beneficios para nuestro bolsillo.

Lo primero que se necesita para hacer esa transición del ahorro informal al formal es estar convencido del valor de nuestro dinero, que esos recursos nos sirven para alcanzar metas y que a partir de ello se puede analizar cómo manejar o resguardar mejor los recursos con los que se cuenta, aseguró Francisco Villa, director de Soluciones Institucionales de Principal Fondos de Inversión.

“Una vez que estamos convencidos de que el ahorro se debe volver parte de nuestra vida es el mejor momento para decidir cómo quiero comenzar a manejar mi capital”, explicó.

Parece lo mismo pero no es igual

La diferencia entre el ahorro formal e informal radica en cómo se guarda el dinero. El informal es el más común en nuestro país, se hace fuera del sistema financiero ya que se trata de guardarlo en casa, con un familiar o en una tanda, por lo que carece de supervisión de instituciones gubernamentales.

En contraparte, el formal es que aquel que los recursos están resguardados y protegidos a través de entidades financieras, estará protegido por instancias legales en caso de suceder algún problema.

Para el directivo de Principal, la mayoría de los mexicanos comienza el hábito del ahorro en casa para tener cierta percepción de seguridad al tenerlo a la mano en cualquier emergencia, verlo crecer y contarlo las veces que sea necesario; sin embargo estas ventajas también aplican si se resguarda en una institución seria.

Adicional a esto, son más las ventajas que tiene el ahorro formal que el informal. De acuerdo con Villa, la principal es que el primero ayuda a cumplir metas financieras y planes de vida de manera segura, además de contar con más opciones e instrumentos para resguardar nuestros recursos, los cuales ayudan a protegerlos de acontecimientos económicos naturales como la inflación y ayudar a que no pierda su valor.

Otra de las ventajas es que al acudir a una entidad financiera, éstas brindan asesoría de acuerdo con las necesidades de cada usuario para saber qué instrumentos se acomodan a sus metas.

En contraparte, el informal conlleva muchísimos riesgos. Chacho García, Head of Growth en la plataforma de servicios financieros Coru advirtió que ahorrar en tandas o en el cochinito no genera ninguna plusvalía y se corre el riesgo de ser víctima de fraudes o robos, por lo que ante la falta de supervisión de este tipo de prácticas, ninguna entidad financiera respaldaría o ayudaría al ahorrador.

¿Cómo hacer la transición?

Dar el paso del cochinito al banco no es tan difícil ni tampoco se requiere de mucho dinero. El ejecutivo de Coru detalló que antes de abrir una cuenta en un banco o una fintech se debe analizar y trazar un objetivo para el uso de esos recursos. 

A su vez, el directivo de Principal indicó que se debe considerar qué tipo de ahorro se busca: si para una casa, una emergencia, para la afore, esto permitirá elegir asertivamente el instrumento o producto para resguardar nuestro capital. Gracias a un proceso de democratización financiera cada vez hay más opciones y al alcance de todos los usuarios para guardar su dinero como pueden ser Cetes, Sofipos, fintech o Fondos de Inversión.

Una vez determinado esto, transferir los recursos a una cuenta formal es sencillo, sólo basta acercarse a la institución de su elección, en donde un asesor orientará paso a paso al ahorrador.

montserrat.galvan@eleconomista.mx