Una de las formas más sencillas de controlar el riesgo de nuestro portafolio es a través de la diversificación. Sin embargo, a pesar de que siempre hemos escuchado los peligros de poner todos los huevos en la misma canasta , aún hay inversionistas que siguen comprando una única clase de activo. Y son más, muchos más de los que uno podría pensar.

EL DÓLAR NUNCA PIERDE VALOR

Eso en México sucede muy a menudo: durante muchos años la gente se dedicó a comprar dólares y a guardarlos debajo del colchón.

La creencia popular: no pierden su valor. Se olvidan de que en Estados Unidos también hay inflación y de que aunque sea baja, a lo largo de los años puede mermar significativamente nuestro poder adquisitivo.

Entiendo que en nuestro país hubo periodos enormes de incertidumbre, el peso mexicano era una moneda débil y volátil, por lo que muchos consideraron los dólares como refugio. Además de que no había verdaderas alternativas de inversión accesibles para la mayoría de las personas, como las hay hoy. De esta manera, para muchos era la única forma de protegerse.

Pero esto ha cambiado. Lo que en el pasado era una decisión quizá sensata, hoy se mantiene como un prejuicio muy arraigado. En mi familia hay un ejemplo cercano: uno de mis tíos recibió una pequeña herencia y lo primero que hizo fue viajar a Estados Unidos para abrir una cuenta bancaria y depositar ahí esos recursos. Su pretexto: le da miedo la inseguridad que está azotando a México y lo que pueda pasar con las elecciones presidenciales.

UN BIEN RAÍZ ES LA INVERSIÓN MÁS SEGURA

Otro prejuicio muy arraigado en nuestra cultura es la inversión, exclusivamente, en bienes raíces. Existe la creencia de que éstos siempre tienen una plusvalía, nunca pierden su valor , por lo que es el lugar más seguro para guardar nuestro dinero.

Pero la realidad es muy distinta: simplemente, hay que ver lo que ha sucedido con el mercado inmobiliario de Estados Unidos.

Muchas viviendas han perdido la mitad del valor que tenían hace algunos años y eso que hay una recuperación parcial del mercado.

La gente olvida que aquello puede suceder.

Hay otros riesgos: en el futuro, una zona que hoy es tranquila puede convertirse en insegura. Mañana pueden construir un segundo piso o una estación del Metro junto a donde tenemos una propiedad, lo cual puede afectar su valor de manera muy importante.

No quiero decir que los bienes raíces no sean una buena inversión, muchas veces pueden serlo. Pero invertir en ellos también tiene sus riesgos y éstos son los que mucha gente pierde de vista, precisamente por los prejuicios ya mencionados.

LA FIEBRE DEL ORO

Hoy en día hay otro instrumento que está de moda: (el oro), porque su valor ha crecido de manera significativa en los últimos años de crisis financieras reiteradas. El problema es que no se ve como una alternativa para nuestro portafolio diversificado, sino que muchas personas están destinando la totalidad de su capital a comprar centenarios.

Basta ver la gráfica del oro para darnos cuenta de que es un instrumento volátil, tanto o más que el índice de la Bolsa; que ha tenido periodos de fuertes bajas y tuvo muchos años de relativa estabilidad, cuando las personas que invirtieron en él no obtuvieron ganancias.

EN CONCLUSIÓN

En fin, todos éstos son prejuicios que pueden afectar de forma seria nuestras inversiones. Pueden hacernos tomar mucho más riesgo del que pensamos, por ejemplo. O pueden hacer que nuestro dinero pierda su poder adquisitivo con el tiempo. También pueden hacer que perdamos oportunidades que pueden ser infinitamente mejores en el largo plazo. Enfatizo: toda inversión tiene riesgos. Aunque pensemos que no. Para evitar sorpresas desagradables, tenemos que aprender a conocer esos riesgos y a controlarlos en nuestro favor.

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