Durante el año pasado, Baja California fue la entidad del país que registró el mayor crecimiento en comercio minorista, uno de los sectores más importantes de la economía nacional y el principal indicador del consumo privado.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, en el periodo enero-noviembre del 2019, los ingresos por suministro de bienes y servicios del comercio al por menor aumentaron 12.6% anual en Baja California, frente a 1.8% a nivel nacional.

Este resultado derivaría de la política regional del gobierno de Andrés Manuel López Obrador en la frontera norte, con el programa de zona libre que entró en vigor el primer día del 2019, el cual consiste en homologar los precios de combustibles con Estados Unidos, el aumento al doble del salario mínimo, así como la disminución a las tasas del IVA a 8% y del ISR a 20 por ciento.

Así, el alza del salario mínimo y la reducción de impuestos provoca ostentar más ingresos y, por ende, mayor consumo en los comercios; en la frontera norte, la gasolina es más barata que en el resto de México, otro factor de incentivo.

Baja California es el único estado que tiene a todos sus municipios (5) en el programa de zona libre, de un total de 43.

Para Eufemia Basilio Morales, investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la zona libre influyó en el dinamismo del comercio minorista en Baja California.

“Al tener que pagar menos impuestos por la adquisición de bienes, se aceleró el comercio. Los gobernadores fronterizos deben canalizar las políticas hacia la absorción de estos recursos para que no sea un efecto de corto plazo”, explicó.

Sin embargo, es importante destacar que la zona libre ocasionó que en la franja fronteriza creciera el porcentaje de los ocupados que perciben hasta un salario mínimo, es decir, hay más personas con menos ingresos laborales.

Al cierre del tercer trimestre del 2019, los mayores crecimientos anuales de los ocupados que ganan hasta un salario mínimo (máximo de 5,302 pesos mensuales en la frontera norte en dicho año) fueron en Baja California (201.9%) y Chihuahua (153.9 por ciento).

Las bajas más pronunciadas de los ocupados que captan más de cinco salarios mínimos (26,508 pesos mensuales en zona libre), se dieron en Baja California (73.7%) y Veracruz (51.0 por ciento).

Al respecto, Basilio Morales dijo que esta situación no desincentivó al comercio minorista, aunque reconoció que dicha situación vulnerable es un problema.

“El consumo sí se incrementó, pero hay que ver en qué tipo de consumo, la mayor parte se va a bienes básicos y servicios”, detalló.

“En lo que más gastamos los mexicanos es en alimentos, transporte y gastos hormiga, que sí han crecido, pero no así los bienes de uso suntuario”, agregó.

El podio

El podio de crecimiento en el comercio al por menor entre enero y noviembre del 2019 lo completaron Tlaxcala (8.4% anual) y Yucatán (6.5 por ciento).

“En ambos estados se han conjuntado el crecimiento económico, la inflación controlada y la generación de empleos; y en el caso de Tlaxcala, no adquirir deuda. Además, estas entidades se ubican en una zona vigorosa, en términos de fácil acceso para el comercio con otros estados”, aseguró la investigadora de la UNAM.

“Otro factor en Tlaxcala y Yucatán es el ascenso de las zonas conurbadas y, con ello, surgen pequeños negocios; es decir, nacen como unidades económicas establecidas, pero con alguna condición de informalidad”, refirió.

Los de abajo

Al otro extremo, Guerrero presentó la contracción anual más pronunciada en comercio minorista en la República Mexicana, con una tasa de 8.6 por ciento.

“Guerrero ha sufrido condiciones de pobreza y falta de crecimiento. Aunado a ello, la creciente violencia vivida en el mismo ha cerrado varios comercios. Ante la pobreza, el incremento de los precios y el descenso del salario real formal, los guerrerenses tienen un bajo poder adquisitivo”, puntualizó Eufemia Basilio.

Llama la atención que la capital del país y el Estado de México, las economías más grandes a nivel nacional, mostraran reducción en su comercio minorista durante el lapso de referencia, de 1.9 y 2.5%, respectivamente.

“Estas entidades resienten con mayor fuerza la debilidad económica y la menor generación de empleos en el país, debido a que concentran la mayor parte de actividad económica (25.2% del PIB mexicano)”, manifestó la especialista.

“Al caer el poder adquisitivo, subir los precios y haber desempleo en México, las que se ven más afectadas son estas entidades”, expuso.

“Estas entidades se ven afectadas por variaciones en el tipo de cambio, ya que el consumo a veces se da por productos de importación, por lo que ante depreciaciones del peso, baja la venta. También les ha afectado el alza en los precios de la gasolina, que tiene un efecto en el costo de transporte de distribución de mercancías”, concluyó.

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