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Zona Metropolitana de Monterrey requiere transformarse para reducir huella urbana: expertos
Las familias ahorrarían entre 4 y 5% del PIB al año en movilidad y el territorio sería más productivo en el orden de 8.10% del PIB.

Foto EE: Archivo
Monterrey, NL. En la Zona Metropolitana de Monterrey sólo 25% del suelo urbano tiene un edificio y otro 25% está dedicado a la vialidad, por lo que sería razonable buscar una concentración mayor de edificabilidad (posibilidad de edificación sobre un suelo, según normas urbanísticas), así como reducir la huella para que el territorio sea más productivo en el orden de 8.10% del Producto Interno Bruto (PIB).
Así lo comentó Juan Alayo, experto en planificación y desarrollo urbano, en el panel Planeación Estratégica, Territorio y Ciudades que organizó el Consejo Nuevo León para la Planeación Estratégica.
“Si se reduce la huella urbana los municipios se ahorrarían entre 1 y 2% del Producto Interno Bruto en infraestructura, las familias ahorrarían entre 4 y 5% del PIB al año en movilidad y el territorio sería más productivo en el orden de 8.10% (del PIB). Si el (Área Metropolitana) de Monterrey se transforma habrá un incremento de 15% en el PIB, ¿se puede permitir ese costo de oportunidad?”, cuestionó el especialista.
La huella urbana evalúa la evolución de un asentamiento urbano, así como el aumento o disminución de la densidad de su población.
En el caso de la Zona Metropolitana de Monterrey el crecimiento urbano ha sido explosivo en las últimas décadas, sin embargo, los mecanismos de gestión están a la zaga debido a que los municipios que la conforman están más preocupados por estar compitiendo y por cuidar sus propias fronteras, en lugar de colaborar en la planeación de desarrollo urbano, aseveró Alayo.
“Hemos acabado con un territorio inmenso, el área urbanizada (del Área Metropolitana) de Monterrey ronda los 1,000 kilómetros cuadrados, tenemos fraccionamientos que llegan al infinito y más allá, sin poder cubrir las necesidades (de los habitantes). Tenemos un porcentaje alto de la población que no sale de casa, son prisioneros en sus propias viviendas, es el doble de lo que pasa en otros países, la gente se queda en casa porque no tiene trabajo”, puntualizó.
Observó que la ciudad tiene un sistema de transporte público en declive, incapaz de competir con una estancia territorial de baja densidad. “Nuevo León es el estado donde las familias dedican más porcentaje de su ingreso en la movilidad del país, y México es el país de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos donde las familias más gastan en movilidad de todo el mundo, gastan más en movilidad que en vivienda”.
“Lo resumirá en que tenemos una metrópoli hostil a sus ciudadanos, sobre todo los menos favorecidos económicamente y eso condena a muchos ciudadanos a una vida de trasiego entre vivienda y trabajo, sin apenas tiempo para su familia, una metrópoli que limita el potencial del desarrollo del capital humano, con lo cual se pierde la oportunidad de movilidad social”, agregó.
Consideró que es necesario colaborar en un área metropolitana, porque una etapa “mejor planificada beneficiaría la calidad de vida de sus habitantes, genera un mejor desarrollo del capital humano y es mucho más productiva, además de la solidaridad intergeneracional; tenemos que empezar a corregir lo que hemos hecho, si no las generaciones que vienen lo van a pagar y muy caro”, advirtió.