Cancún, QR. El gobernador de Quintana Roo, Carlos Joaquín González, advirtió sobre un incremento en el ritmo de contagios de Covid-19 registrado en los últimos días en el estado, lo cual pone a la entidad al borde de retroceder a color naranja del semáforo epidemiológico.

“Hemos tenido de nuevo repunte, hoy los riesgos de contagio están por arriba de uno; en la región norte y en la región sur, nos alejamos muchísimo del color verde y nos acercamos a color naranja”, expuso.

Explicó que en el norte del estado el riesgo de contagio de 1.14, es decir, que una persona con el virus tiene el potencial de contagiar a más de un habitante, lo cual es un incremento en relación con el indicador de una semana atrás, de 0.87. En la zona sur, el riesgo de contagio pasó de 0.94 a 1.18.

“Arriba de uno es cuando un caso positivo contagia a más de una persona; y estar en 1.14 y en 1.18 significa que hubo un gran incremento en los riesgos de contagio en la última semana”, insistió el mandatario.

De hecho, dijo, el semáforo del gobierno federal ya sitúa a Quintana Roo en semáforo naranja, pero a nivel estatal, al menos por esta semana que comienza, el gobierno estatal mantiene el color amarillo.

Es decir, que del 7 al 13 de diciembre la entidad se mantendrá en semáforo amarillo, pero con el latente riesgo de tener que retroceder a semáforo naranja, subrayó.

El color amarillo del semáforo estatal implica que la apertura de las actividades en la venta de enseres y computadoras se permite a 80%; los servicios administrativos, profesionales y técnicos, así como la consultoría y asesoría a 75%; además, la apertura de gimnasios y clubes deportivos también se permite a 70%, aunque en espacios cerrados abrirán sólo a 50 por ciento.

A 60% abren hoteles, restaurantes, sitios históricos, parques temáticos, campos de golf, servicios turísticos, playas y parques públicos, servicios religiosos, teatros y cines, centros comerciales, tiendas departamentales, centros de manufactura, inmobiliarias, peluquerías y salones de belleza. No abren escuelas, bares, discotecas, centros de espectáculos, entre otros.

Retroceder a semáforo naranja implicaría que la industria hotelera y servicios turísticos complementarios opere a 30% de su capacidad.

Las playas cerrarían nuevamente al público en general, pero los hoteles que reciban turistas podrían hacer uso de ellas, también con cupo limitado y guardando la sana distancia. Aunado a ello, se limitaría la capacidad de operación de negocios y comercios.

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