Cancún, QR. Las playas en Quintana Roo seguirán cerradas mientras se mantenga el semáforo naranja; sólo los hoteles tienen autorización para que bajo estrictas medidas sanitarias puedan permitir a sus huéspedes el uso y goce de los arenales. 

Así lo dio a conocer Carlos Orvañanos Rea, vocero del plan de reactivación del gobierno de Quintana Roo, quien dijo que esta medida se mantendrá pese a las críticas que ha generado a nivel nacional y pese al pronunciamiento de la Secretaría de Turismo federal por la exclusión que esto supone para el resto de la población. 

“El mismo gobernador lo ha dicho, se ha platicado con los hoteleros, hoy por hoy el semáforo naranja prohíbe el uso de las playas públicas y esa es la regla hasta que no demos paso a otro color de semáforo. 

“Lo que se ha establecido de manera muy clara es que los hoteles que han comenzado a tener actividad, sean muy responsables en la utilización de sus espacios públicos; no son sólo las playas, sino sus áreas de uso común, como albercas, áreas de comida, donde los hoteles han invertido una buena cantidad de tiempo y recursos para capacitar a sus empleados”, expuso el funcionario en conferencia de prensa.  

Si se permitiese el uso sin restricción de playas públicas, el control por parte del gobierno ya sea municipal o estatal se volvería muy complicado. Por eso está restringido en su totalidad el uso de playas, y en el caso de los hoteles que ya tienen actividad, pues los turistas sí podrán hacer uso de éstas, con mucha cautela y cuidado, expuso.  

Añadió, “Pero no pretende el gobernador (Carlos Joaquín González) estar poniendo un policía en cada puerta de hotel que dé a la playa. sería muy complicado, más bien se apela al principio de corresponsabilidad que ya se estableció en nuestra estrategia Juntos Saldremos Adelante, para que un turista que viene desde Canadá dos, tres o cuatro noches pueda hacer una pequeña caminata en la playa pero con mucha restricción para que esto no pueda derivar en mayores problemas”.

Precisó que estos no significa ningún intento privatizador de las costas, sino sólo es una medida temporal para contener la pandemia. 

Apenas el pasado fin de semana, el secretario federal de Turismo, Miguel Torruco afirmó que “la posición de la Secretaría de Turismo sobre este tema es muy clara: las leyes se tienen que cumplir, por todos por igual, así que las playas mexicanas ni se privatizan ni se restringe su ingreso a ningún ciudadano de este país”. 

Mensajes contradictorios

El secretario de Seguridad Pública de Quintana Roo, Alberto Capella Ibarra  anunció en redes sociales que Chetumal –municipio de Othón P. Blanco– regresaba a partir de las 11 horas de ayer lunes a un estado de inmovilidad y de confinamiento social ante el elevado número de contagios y de ocupación hospitalaria por pacientes con Covid-19. 

Minutos más tarde, en conferencia de prensa, el vocero del plan estatal de reactivación, Orvañanos Rea, dijo que en tanto el semáforo se mantenga en naranja no hay vuelta al confinamiento, pero sí habrá un incremento en las medidas de restricción a la movilidad de las personas en la capital del estado. 

Ambos funcionarios coincidieron en señalar que en Chetumal la situación es particularmente grave, pues la velocidad de contagio, medida a través de fórmulas que toman en cuenta el número poblacional y el número de casos activos, establece que en la capital del estado un portador del virus puede contagiar a otras siete personas, mientras que en el norte de la entidad la velocidad es de uno a uno.

Dieron a conocer además que la ocupación hospitalaria en Chetumal es ya de 50%, por lo que el gobernador Carlos Joaquín González se ha dado a la tarea de incrementar la infraestructura médica para que no se saturen estos servicios en las próximas semanas.