Monterrey, NL. El principal reto para Nuevo León es mantener el liderazgo en emprendimientos de alto crecimiento e innovación, ya que es común que durante los periodos de crisis las tasas de emprendimiento se incrementen, sin embargo, son en su mayoría de bajo valor agregado o en esquemas informales que limitan su crecimiento.

Así lo comentaron a El Economista, José Manuel Aguirre, director de la red de Parques de Emprendimiento e Innovación del Instituto de Emprendimiento Eugenio Garza Lagüera, del Tec de Monterrey y Elvira Naranjo, profesora investigadora del departamento de Economía del Tec de Monterrey.

Por ello, los emprendimientos deben realizarse no sólo para detener el cierre de empresas, sino para otorgar incentivos, apoyo técnico, de capacitación y consultoría especializada.

De acuerdo con el modelo de ecosistema de emprendimiento del Monitor Global de Emprendimiento (GEM), los factores en los que el estado de Nuevo León se encuentra mejor posicionado son el acceso a infraestructura física (incluyendo telecomunicaciones), cultura y educación para el emprendimiento en los niveles medio superior y superior.

“Estos factores, y en general los elementos del ecosistema, no se ven ni se verán afectados en el corto plazo, por el contrario, la crisis (sanitaria por Covid-19) puede representar un área de oportunidad para mejorar los elementos que en el estado se presentan como los más débiles, como lo son los relacionados con la burocracia e impuestos, impulsando reformas y fortaleciendo iniciativas como Nuevo León 4.0”, explicaron.

Expusieron que en general varias iniciativas de impulso a la Industria 4.0 han continuado a pesar de la crisis sanitaria, como por ejemplo actividades de las universidades de apoyo a nuevas empresas orientadas a industria 4.0, precisamente aprovechando los factores fuertes del ecosistema en el estado (educación, infraestructura, cultura).

Con base en otras investigaciones y referencias de regiones destacadas en actividad emprendedora, consideraron que es muy importante el trabajo colaborativo y cercano entre los principales actores del ecosistema de emprendimiento: las universidades, el gobierno, los organismos empresariales, las incubadoras y programas de impulso al emprendimiento, y las comunidades de emprendedores.

Si bien esta fórmula no es nueva y a lo largo del tiempo se han intentado varias iniciativas, en el estado hay aún áreas de oportunidad para reforzar este trabajo colaborativo y el diálogo entre estos actores. Está demostrado que el emprendimiento es mucho más dinámico y efectivo en ecosistemas organizados y sinérgicos.

kg