En el Metro de la Ciudad de México, hasta 2017 existían cerca de 1,420 niños y adolescentes trabajadores, de los cuales tan sólo 457 tenían entre cero y cinco años de edad (105 menores de tres años –68 eran bebés o lactantes–) y 352 de entre tres y cinco años, consignó un informe especial de la Comisión Nacional de Derechos Humanos de la capital. 

A través del informe “La situación del trabajo infantil y el trabajo adolescente en edad permitida en el Sistema de Transporte Colectivo Metro, la Central de Abasto y otros espacios públicos de la Ciudad de México”, la comisión local advirtió algunos riesgos que son reconocidos y expresados por los propios niños, niñas y adolescentes trabajadores en diferentes espacios de la Ciudad de México, los cuales los colocan en mayor situación de vulnerabilidad.

Por otro lado, se menciona que entre las 90 y 120000 personas estimadas que trabajan en la Central de Abasto de la Ciudad de México se identificó un número importante de niñas, niños y adolescentes tanto de la Ciudad de México como de otras entidades y de Centroamérica. Sin embargo, a la fecha no existe un censo que permita cuantificar a este grupo de la población.

La Presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México (CDHCM), Nashieli Ramírez Hernández, rechazó la normalización y justificación de la explotación laboral de niñas, niños y adolescentes en espacios públicos, por el contrario, llamó a mostrar indignación social.

Dijo que, de acuerdo con el Informe, 40% de las personas entrevistadas en la Central de Abasto, principalmente recolectores de materiales, carretilleros y del área de subasta, sólo tienen primaria; es decir, seis años de estudios; y 7% no tiene estudios: “El nivel de escolaridad de padres y madres de los niños que trabajan es apenas de primaria”.

Ramírez Hernández subrayó que niñas y niños trabajadores están en una situación de precariedad, y que cuando asisten a la escuela, lo hacen en condiciones de desventaja, pues duermen menos para ir a laborar y tienen un desgaste físico que los coloca en una ruta de riesgo.

Al respecto, mencionó que en 2017 había más niños que niñas trabajando en el Metro (54% contra 41%), más niñas en edad escolar que adolescentes; mientras que había menos niños y más adolescentes varones trabajando ahí: “El mismo patrón de género y edad se repite en niñas y niños que trabajan en otros espacios públicos, como paraderos, sitios turísticos, la calle”.

Llamó la atención sobre la autoadscripción indígena de niños trabajadores del Metro, que superó el promedio en toda la Ciudad, con 8 y hasta 11%; y que en otros espacios públicos alcanzó a ser de 16.5 por ciento. “Son familias indígenas que tienen a sus niños, niñas y adolescentes trabajando en la calle”.

Además, dijo, la mitad de los niños, niñas y adolescentes trabajadores en la Ciudad de México  proceden también de municipios como Chimalhuacán, Nezahualcóyotl, Los Reyes La Paz, Ecatepec, Chalco, Texcoco, Naucalpan, Cuautitlán, San Vicente Chicolapan, Ixtapaluca y Villa Nicolás Romero, principalmente”, mencionó.