Las licitaciones del Tren Maya que se lanzarán en la última semana de abril, tal como lo anunció el presidente Andrés Manuel López Obrador, corresponden únicamente al tramo en el que ya existía una vía previamente, lo cual implica que se trata de obras de adecuación y rectificación que no requieren de Manifestación de Impacto Ambiental.

Así lo precisó Rogelio Jiménez Pons, director general del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), luego de que las declaraciones del presidente generaran la percepción de que el tren se licitaría sin los permisos ambientales ni las consultas a los pueblos originarios que por ley se deben realizar previamente.

Las licitaciones de abril próximo corresponderán únicamente a obras de limpieza de terraplenes, reforzamiento de puentes, aumento de capacidad de drenaje, alcantarillado nuevo, pero sobre todo de modernización de la vía para que soporte trenes de clase C5, es decir, de carga y pasajeros, con una velocidad media de 80 kilómetros por hora y 120 kilómetros de velocidad máxima.

No se derribará ningún árbol, ni tendrá mayor impacto ambiental, puesto que los más de 500 kilómetros de ese tramo que corren desde Palenque, Chiapas, hasta Valladolid, Yucatán, corresponden a la ruta del Mayab o Tren del Mayab, construida desde hace varias décadas, aseguró.

“Eso implica también que se trata de un tramo con sus correspondientes derechos de vía, lo que a su vez significa que el gobierno federal no tendrá que expropiar tierras para abrir paso a la vía del tren”, refirió.

Las prebases y posteriores licitaciones que saldrán en abril corresponden a tres paquetes de aproximadamente 1,100 millones de dólares cada uno, para los que se espera la participación de consorcios financieros, que representan a su vez a las empresas constructoras que ejecutarán las obras.

El funcionario explicó que el proyecto está siendo ya visualizado como un negocio financiero, por los plazos de pago que se extienden desde 25 hasta 30 años.

Las empresas que ganen los concursos internacionales de obra asumirán la responsabilidad de mantenimiento y riesgo a largo plazo del tren, incluso en caso de accidentes o desperfectos durante su operación cotidiana, a cambio de una contraprestación económica que liquidará en ese mismo plazo el gobierno.

Fases distintas del proyecto

Jiménez Pons dijo que, de manera paralela, Fonatur ya ha firmado un primer convenio con el Instituto Politécnico Nacional y alista un segundo acuerdo con la Universidad Nacional Autónoma de México para realizar los estudios de factibilidad ambiental y técnica (topografía, geofísica) que servirán para alimentar la Manifestación de Impacto Ambiental correspondiente al otro tramo de casi 600 kilómetros, donde no existe vía, desde Escárcega, Campeche, hasta Cancún, Quintana Roo. El tren se debe entender como un proyecto de varias fases, que avanzarán de manera paralela, pero que se integrarán en el 2022 ya como un proyecto unificado, añadió.

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