El programa de Regeneración Urbana y Vivienda Incluyente que busca crear 12 corredores inmobiliarios, así como el proyecto Vallejo-i, son acciones que contribuyen a que el panorama del 2020 para la Ciudad de México se vislumbre positivo, debido a que potencializan la infraestructura industrial, consideró el director de investigación de mercados de la plataforma inmobiliaria Solili, Pablo López Gallardo.

“Son parte fundamental, vienen a darle infraestructura industrial a la capital, pueden ser viables; de manera holística pueden beneficiar al sector inmobiliario industrial”, explicó en entrevista con El Economista.

Acentuó que se observa el interés de nuevos desarrolladores inmobiliarios que están interesados en detonar proyectos industriales y esto provoca que se diversifique la oferta actual, es decir, que no solamente se impulse a las actividades pertenecientes al sector comercios y servicios. “El sector logístico sigue demandado a crecer y eso hará que se detonen nuevos proyectos industriales”.

A finales del año pasado, el Gobierno de la Ciudad de México, encabezado por Claudia Sheinbaum Pardo, presentó el programa de regeneración urbana, el cual busca que se aproveche el uso de suelo de las zonas urbanas, la sustitución de construcciones deterioradas y el repoblamiento de barrios históricos.

De hecho, se espera una inversión máxima por 23,000 millones durante la actual administración capitalina para los 12 corredores.

De igual forma, se presentó el plan Vallejo-i, que pretende reactivar la zona industrial, después de que en la segunda mitad del siglo XX fuera el motor económico de la urbe y que a falta de políticas públicas enfocadas a la atracción de capitales para este sector provocaron su decadencia.

De acuerdo con la alcaldía de Azcapotzalco, actualmente hay 1,317 empresas de 17 sectores (principalmente logística y bienes de consumo), aduana y el centro logístico multimodal Pical Pantaco.

Vallejo tendrá una inversión de más de 700 millones de pesos. En el 2019, se invirtieron 300 millones para reubicar una planta de transferencia de basura y hacer una planta moderna de separación de residuos.

Héctor Magaña Rodríguez, coordinador del Centro de Investigación en Economía y Negocios del Tecnológico de Monterrey, calificó el desarrollo de los corredores y de la zona industrial como positivos, ya que generan confianza entre el empresariado, lo cual es benéfico después de que, en el 2019, prevaleciera incertidumbre a nivel nacional.

“Si estos proyectos cumplen con los recursos presupuestados y con las obligaciones estipuladas, tanto para la parte pública como para la privada, se incrementarán los niveles de confianza empresarial y resultará más común la puesta en marcha de futuros proyectos que incentiven la actividad económica de la entidad”, acotó.

Mayor potencial

Magaña Rodríguez precisó que a través de la atracción de inversiones el Gobierno de la Ciudad de México debe detonar ambas obras para que alcancen un mayor potencial.

“Para que estos beneficios alcancen un mayor potencial debería de incrementar el nivel de inversión. Por la parte del sector público, la construcción de obras de infraestructura es una buena alternativa para involucrar la participación del sector privado y de esta forma la responsabilidad de inversión no queda en un solo lado”, refirió.

El director de investigación de mercados de Solili explicó que en el 2019, el inventario industrial de la capital presentó un incremento anual de 5.2%, pasando de 670,000 a 704,000 metros cuadrados; además, el de clase A superó los 10 millones de metros cuadrados.

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