En medio de la emergencia sanitaria decretada por las autoridades desde el 30 de marzo y hasta el 30 de abril por la pandemia de coronavirus, las desigualdades regionales persisten y se exponen de manera pronunciada.

En Nuevo León, uno de los estados económicamente más importantes de México, casi el total de su población tiene suministro diario de agua en las viviendas, mientras que en Guerrero sólo seis de cada 100 (5.7%) hogares reciben agua todos los días, de acuerdo con cifras del Coneval (Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social).

El impacto económico, social y de salud de la pandemia del Covid-19 ha afectado de manera desproporcionada a los grupos más vulnerables y a escala regional las entidades con mayores índices de pobreza y marginación también son las más afectadas.

La emergencia sanitaria implica un llamado a toda la población al paro de todas las actividades no esenciales económicas y sociales y a permanecer en casa salvo situaciones urgentes. Entre otras recomendaciones las autoridades sanitarias invitan a la población a lavarse las manos continuamente con agua y jabón, a no mantener contacto físico con otras personas y mantener la sana distancia cuando se sale de casa. Sin embargo, las brechas regionales persisten y se recrudecen durante la crisis; una gran parte de la población no tiene la posibilidad de cumplir íntegramente todas las recomendaciones sanitarias, económicas y sociales.

El aislamiento no se vive igual en todo el país. En México, seis estados tienen una cobertura especialmente baja en el suministro de agua en las viviendas; en Guerrero, Chiapas, Oaxaca, Puebla, Baja California Sur y Morelos; ni siquiera el 25% de su población recibe agua diariamente. Todavía un 8.5% de los mexicanos tiene como principal fuente de abastecimiento de agua los pozos comunitarios o particulares.

La disponibilidad de agua en las viviendas es un servicio básico para el desarrollo de las personas, especialmente durante una emergencia sanitaria y en Guerrero y Puebla más de la mitad de los hogares reciben agua potable dos o menos veces por semana.

El hacinamiento también es una de las problemáticas que se exponen de manera importante durante la contingencia. A escala nacional el 8.4% de las viviendas habitadas presenta hacinamiento, lo que expresa que la cantidad de personas que viven en esos hogares supera la suficiencia de espacio habitable. En esta condición las entidades que encabezan los niveles más altos de hacinamiento en viviendas también son Guerrero, Chiapas, Oaxaca y Quintana Roo. Sólo en Guerrero 23 de cada 100 hogares presentan hacinamiento y 14 de cada 100 están construidos con pisos de tierra.

Las desigualdades regionales son una de las problemáticas más persistentes en México. La concentración de ingresos, fuentes de empleo, desarrollo, infraestructura e innovación en el centro y el norte del país acompañan niveles altos de pobreza, rezago económico y social y marginación en el sur del país.

En medio de la emergencia sanitaria, las brechas económicas, sociales y especialmente las brechas en el acceso a servicios básicos en las viviendas quedan expuestas; Guerrero, Chiapas y Oaxaca son las entidades con mayor rezago: las tres presentan niveles significativamente bajos se satisfacción con las viviendas y los vecindarios, niveles bajos de acceso al agua potable y a drenaje, niveles bajos de calidad en materiales y construcción de las viviendas e incluso niveles bajos de acceso a infraestructura de telecomunicaciones e internet.

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kg