Tijuana, BC. Baja California tendrá la planta desaladora más grande de América Latina, con una capacidad de 4,400 litros de agua por segundo y para la cual se estima una inversión de 600 millones de dólares; además de ésta, que está en etapa de licitación, existen otras tres plantas que están en proceso de construcción en Ensenada, Isla Cedros y San Quintín.

El director de las asociaciones público-privadas (APP) del gobierno del estado, Óscar Gracia, dijo que la entidad se ha convertido en un ejemplo para el país en este sector por el desarrollo de las plantas desalinizadoras.

La desaladora de Ensenada tiene un avance de 58%, ya está en proceso también la planta en San Quintín que inició en marzo mediante los primeros pozos de exploración, la más pequeña en la población de Isla de Cetros de igual forma se encuentra en proceso de construcción. No tenemos duda de que Baja California se posicionará como líder nacional en este tipo de proyectos , aseguró el funcionario estatal.

La entidad se posiciona como líder nacional con este tipo de proyectos, actualmente está en proceso de construcción la segunda planta desaladora en el municipio de Los Cabos, en Baja California Sur, la cual tendrá una capacidad para 400 litros de agua por segundo. Ello representa el doble que la primera, la cual también será de uso público, es decir, estará destinada a las familias del puerto.

El ingeniero y maestro en proyectos hidráulicos, Héctor Peterson, explicó que en el caso de la frontera norte de México, desde que comenzaron a construirse las desalinizadoras, su uso siempre fue para la industria agrícola o ganadera, ya que fueron los mismos empresarios quienes optaron por invertir en tecnología y en otras formas de llevar agua a sus terrenos.

La necesidad los obliga ?a innovar

Explicó que las primeras plantas surgieron principalmente al sur de Ensenada, en el Valle de San Quintín, donde también están ubicadas la mayoría de las rancherías que se encargan de la producción de frutas y verduras en la entidad y, aunque empezaron con pequeñas desalinizadoras, sus capacidades han crecido junto con sus necesidades.

No es casualidad que estén ahí porque surgieron de una necesidad. Hay un enorme problema con la escasez de agua y claro que no iban a quedarse con las manos cruzadas; sin embargo, hasta ahora sólo habíamos visto plantas para uso agrícola y cuando hablamos de este megaproyecto en Playas de Rosarito hay que entender que es para uso público , detalló el ingeniero.

Mencionó que la necesidad de construir una planta desaladora para abastecer a la zona metropolitana de la entidad, conformada por los municipios de Tijuana, Tecate y Playas de Rosarito, es por el grave problema de escasez de agua que enfrenta el estado y que durante el último año obligó a la Secretaría de Gobernación a declarar una alerta por sequía en el estado.

Acueducto está a tope

Parte del problema de desabasto de agua en la zona metropolitana, comentó Héctor Peterson, es porque el acueducto del río Colorado en Tijuana, que abastece en diferentes proporciones a los cinco municipios de Baja California, llegó a su límite.

A finales de los 80 fue construido para tener una capacidad de 4,000 litros por segundo por una duración de al menos 20 años, pero en el 2012 se vieron obligados a extender su capacidad a 5,300 litros por segundo y en menos de cinco años ya está a su máximo volumen.

No es que no tengamos agua en este momento, pero sí es una situación que nos alerta a que tenemos que buscar opciones antes de que el agua deje de llegar a nuestras casas. Es un estado agrícola y con alto desarrollo turístico. De no buscar una solución, simplemente nos vamos a ver en una situación muy grave; al menos vemos que la voluntad está ahí y muestra de ello son los proyectos que tenemos en proceso , aseguró.

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