Baja California Sur trazó una dinámica industrial distinta a la nacional en los primeros nueve meses del año.

Las actividades secundarias del país registraron una caída anual de 0.5%, la primera en los últimos cuatro años para un igual periodo de comparación, debido a que la mitad del país reportó una pérdida de ritmo, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

El sector industrial se integra por construcción, minería, manufactura y generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final.

Domingo Ramos Medina, presidente del Colegio Estatal de Economistas de Baja California, indicó que los resultados negativos en la actividad fabril derivan, principalmente, de la potencialización de la inflación por la liberación de precios de las gasolinas.

Por su parte, Kristobal Meléndez Aguilar, analista del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), atribuyó el comportamiento negativo a eventos externos como la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que está generando incertidumbre en las actividades.

En este contexto, 16 entidades federativas presentaron una variación positiva, entre las cuales, con los mayores aumentos se posicionaron Baja California Sur (26.7%), Puebla (16.1%), Morelos (10.7%) y Querétaro (8.3%), estados que en el mismo lapso del 2016 obtuvieron un crecimiento por debajo de 3.4 por ciento.

La excepción fue Baja California Sur, que un año previo ocupó el tercer lugar como el territorio con la disminución más pronunciada (8.4%); el primer lugar de esta entidad en el 2017 fue consecuencia de incrementos anuales de 39.3% en construcción, 3.3% en industrias manufactureras, 1.0% en minería y 0.9% en generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final.

Meléndez Aguilar dijo que esta dinámica es parte de una buena inversión pública, la cual impulsó proyectos carreteros para una mejor forma de distribución de los productos.

Manifestó que el TLCAN no tiene los mismos efectos en todos los estados fronterizos, por lo que Baja California Sur ha aprovechado su cercanía con California, Estados Unidos.

“En algunos casos, donde la industria tiene que ver con la exportación, se ve un beneficio por el tipo de cambio más alto, se ve más atractivo porque se vende en dólares y la mano de obra de algunos insumos está en pesos”, añadió.

Raymundo Tenorio Aguilar, investigador del Tecnológico de Monterrey, expuso que durante el 2017 las exportaciones de la industria electrónica y electrodomésticos se reactivaron fuertemente, impulsadas por la demanda estadounidense.

“Este importante crecimiento en Baja California Sur se debe a un aprovechamiento de la capacidad instalada”, indicó.

El desplome

A diferencia del periodo enero-septiembre del 2016, cuando únicamente 10 entidades registraron retrocesos anuales en su actividad industrial, el del 2017 se caracterizó por tener a 16 en esa situación, es decir, 50% del total de estados que componen la República Mexicana no se desarrolló dentro de ese ámbito productivo.

En este grupo se encuentran Quintana Roo (18.5%), Oaxaca (16.0%), Tabasco (14.2%), Chiapas (11.6%) y Campeche (9.6%), con las caídas más pronunciadas en los primeros nueve meses del año pasado.

El caso de Quintana Roo es muy significativo, ya que en el 2016 fue el estado con mayor crecimiento, de 26.8 por ciento.

Al respecto, el analista del CIEP opinó que se trata de un efecto causado por el reajuste en la inversión de la entidad, luego de que años anteriores contrajera crecimientos en la industria provenientes de proyectos turísticos.

Tenorio Aguilar explicó que “en Quintana Roo se está dando un proceso de desindustrialización, no alejada por incentivos, no alejada por violencia, sino porque la inversión nueva  se está yendo al área de servicios turísticos fundamentalmente”.

Algo similar ocurrió con Sinaloa e Hidalgo, que en los primeros nueve meses del 2016 presentaron aumentos importantes en su actividad industrial, con 9.0 y 8.8% a tasa anual respectivamente; sin embargo, en el 2017 su producción secundaria descendió considerablemente, 6.2 y 9.5%, en ese orden.

“En Hidalgo se están desaprovechando las capacidades instaladas, sobre todo de industria metalmecánica. En el caso de Sinaloa, la industria que hay es fundamentalmente agroalimentaria, es una condición atípica porque producen para el mercado interno principalmente, entonces la contracción del mercado interno le ha afectado”, exteriorizó el investigador del Tecnológico de Monterrey.

Expectativas 2018

El presidente del Colegio de Economistas de Baja California advirtió que el panorama para la actividad industrial en este 2018 se visualiza difícil, puesto que las gasolinas no bajan de precio y, por tanto, no se cumplirá la meta del Banco de México de reducir la inflación durante el primer trimestre del año.

Se requerirá incentivar el consumo interno, añadió, y habrá que ver cómo reaccionan los mercados y las inversiones que podrían llegar al país, que dependerán del resultado de las elecciones presidenciales.

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