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SYCOD: 30 años preparando a las empresas mexicanas para cuando llegue un ciberataque
La inteligencia artificial no creó nuevos riesgos, pero sí amplificó los que ya enfrentaban las empresas. SyCod, el integrador tecnológico mexicano con trés décadas en el mercado, apuesta por una estrategia que va más allá de prevenir ataques: mantener la operación y recuperar el negocio en minutos cuando una amenaza logra entrar.

Créditos: SYCOD
“Tarde o temprano te van a acabar hackeando”, declara Sergio Rivero, director comercial de SYCOD, lo dice sin dramatismo, casi como quien explica una regla de física. No importa cuánto invierta una empresa en seguridad: incluso organizaciones con presupuestos millonarios y acceso a las tecnologías más avanzadas han sufrido ataques.
Ha ocurrido con grandes corporaciones y organismos gubernamentales. “Tienen diez mil veces más presupuesto que tú”, señala Rivero. “Entonces, ¿de qué te va a servir?”
La reflexión resume el cambio de enfoque que SYCOD, integrador tecnológico mexicano fundado en 1994, busca impulsar entre sus clientes. La pregunta ya no es únicamente cómo evitar un ataque, sino qué tan rápido puede una empresa recuperar su operación cuando éste ocurre.
“Nosotros te ayudamos a levantarte en segundos o minutos para que la empresa siga funcionando”, explica Rivero.
Más que tecnología, una arquitectura
La propuesta de SYCOD parte de integrar tecnologías que tradicionalmente se han atendido de manera independiente. La compañía trabaja en seis frentes: análisis de datos, seguridad, automatización industrial, conectividad e infraestructura de centros de datos, además de una capa transversal de monitoreo inteligente basado en inteligencia artificial.
El objetivo, explica el director comercial, es que estas tecnologías funcionen como parte de una misma arquitectura y no como soluciones aisladas.
“No implementamos tecnologías aisladas. Diseñamos arquitecturas donde cada capa está pensada para hablar con las demás”, señala.
En este escenario, la inteligencia artificial no necesariamente representa un riesgo completamente nuevo. Su impacto está en la velocidad y escala con la que puede amplificar problemas que las empresas ya enfrentaban.
Los retos, dice Rivero, “siguen siendo los mismos”; lo que cambió es la capacidad de la IA para “exponenciarlos”.
Una red que aprende
En conectividad, uno de los ejemplos es Marvis, un agente de inteligencia artificial utilizado para monitorear redes. El sistema analiza de manera continua variables como el comportamiento de los puntos de acceso, el uso del ancho de banda y los patrones de conexión.
Una de sus funciones es identificar posibles problemas antes de que afecten a los usuarios. Durante periodos de baja actividad puede simular escenarios de tráfico para detectar, por ejemplo, qué zonas de una red podrían presentar saturación cuando todos los empleados se conecten simultáneamente a una videollamada.
Con el tiempo, el sistema también puede pasar de identificar problemas a proponer o ejecutar ajustes, dependiendo de las políticas establecidas por cada organización.
“Ya no tienes una consola. Sobre tu teléfono te va a estar avisando: hice este cambio, hay degradación en tal piso, cambié de banda”, explica Rivero.
El cambio representa una evolución en la administración de redes: pasar de una infraestructura que requiere supervisión constante a sistemas capaces de identificar anomalías, aprender de los patrones de operación y responder de manera automatizada.
El costo oculto de llevar la IA a la nube
Mientras algunas empresas continúan trasladando cargas de trabajo hacia la nube, SYCOD identifica otra tendencia impulsada por la inteligencia artificial: el regreso de determinadas cargas a infraestructura propia, un fenómeno conocido como repatriación de datos.
Una de las razones es económica. El uso intensivo de modelos de IA en la nube puede incrementar los costos conforme aumenta el volumen de interacciones y procesamiento.
La otra tiene que ver con la información que alimenta esos modelos. Para una empresa, los datos utilizados para entrenar sistemas de inteligencia artificial pueden representar una ventaja competitiva que difícilmente querrá exponer fuera de su control.
“Nadie quiere compartir sus secretos”, afirma el director comercial.
Ante esta tendencia, SYCOD señala que lleva varios años preparándose para atender proyectos de infraestructura orientados a cargas de inteligencia artificial, incluyendo soluciones compatibles con plataformas de NVIDIA.
El reto, sin embargo, no consiste únicamente en contar con mayor capacidad de cómputo. Las empresas deben determinar qué información puede permanecer en la nube, qué datos conviene mantener bajo infraestructura propia y cómo proteger ambos entornos.

Créditos: SYCOD
El eslabón más débil sigue siendo humano
Cuando se habla de ciberseguridad, la conversación suele centrarse en firewalls, servidores y herramientas de protección. Para Rivero, sin embargo, uno de los principales puntos de vulnerabilidad continúa siendo el usuario.
Muchos ataques comienzan con algo aparentemente sencillo: un correo de phishing que un empleado abre sin identificar las señales de alerta.
Por ello, las estrategias de seguridad también están incorporando capacitación para los colaboradores, desde la identificación de correos sospechosos hasta la prevención de intentos de suplantación de identidad.
La inteligencia artificial puede hacer que este problema sea aún más complejo. Los atacantes pueden utilizarla para generar mensajes más convincentes, personalizados y difíciles de distinguir de una comunicación legítima.
Pero existe otro riesgo menos visible: confiar demasiado en las respuestas generadas por sistemas de IA.
Un modelo puede analizar grandes cantidades de información para apoyar decisiones de negocio, pero si las fuentes que utiliza contienen información incorrecta o manipulada, sus conclusiones también pueden ser equivocadas.
Rivero señala que ya existen escenarios en los que información incorrecta puede terminar influyendo en decisiones empresariales relacionadas con inventarios, logística u operación.
“Hay que verificar realmente lo que está pasando y que sea la verdad”, advierte.
Cuando la fábrica puede operar sin personas
La automatización industrial representa otro de los escenarios donde la inteligencia artificial está modificando la operación de las empresas.
Rivero pone como ejemplo algunas fábricas en China que operan prácticamente sin intervención humana directa durante determinados procesos. Sensores y sistemas conectados permiten monitorear el comportamiento de las máquinas, identificar patrones asociados con posibles fallas y anticipar necesidades de mantenimiento.
La lógica es pasar de reaccionar ante una falla a anticiparla.
Aunque SYCOD todavía no ha implementado en México una fábrica completamente autónoma bajo este modelo, sí ha participado en proyectos que incorporan principios similares. Entre ellos se encuentran procesos que conectan sensores y sistemas operativos con información financiera y de inventarios para obtener una visión más inmediata de lo que ocurre dentro de una empresa.
“Cuando tienes herramientas en tiempo real de lo que está pasando en tu empresa, puedes tomar mejores decisiones”, señala Rivero. “Pero esto no es fácil. Es automatizar muchas cosas”.
El desafío está precisamente en integrar esas fuentes de información y convertir los datos en acciones que puedan ejecutarse de manera oportuna.
Prepararse para lo inevitable
Después de tres décadas en el mercado mexicano, la apuesta de SYCOD no consiste en prometer una infraestructura completamente invulnerable. Incluso las organizaciones con algunos de los mayores presupuestos de seguridad del mundo han sufrido ataques.
El enfoque es diferente: asumir que ningún sistema está completamente exento de riesgo y diseñar la infraestructura para responder cuando ocurra una interrupción.
Para SYCOD, esto significa integrar seguridad, conectividad, datos, infraestructura, automatización y monitoreo bajo una misma estrategia, de manera que una vulnerabilidad en uno de estos frentes no termine comprometiendo toda la operación.
En un entorno donde la inteligencia artificial está acelerando tanto las capacidades de las empresas como las de quienes buscan vulnerarlas, la ventaja no necesariamente estará en quién pueda construir la infraestructura más difícil de atacar, sino en quién pueda detectar antes, responder más rápido y recuperar su operación en el menor tiempo posible.

