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Mundial 2026: CRT libera espectro en exprés, pero la industria advierte que es demasiado tarde

La Comisión Reguladora de Telecomunicaciones poner espectro "a la carta" para Telcel, AT&T y Altán, en bandas de los 2.5 GHz, 3.3 a 3.6 GHz; y en los 600 MHz y 1.9 GHz, a cambio de compromisos de cobertura, una propuesta que se mira en la industria como condicionada y contra reloj.

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El regulador dispone de espectro en los 2.5 GHz y en los 3.5 GHz, óptimos para desligues de 5G en consumo masivo y aplicaciones productivas. Ilustración EE: Nayelly Tenorio.

Nicolás Lucas-Bartolo

La Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) ratificó su disposición para asignar espectro temporal a los tres operadores móviles con infraestructura y espectro propios. El objetivo está en robustecer la capacidad de sus redes celulares y gestionar el incremento masivo del tráfico móvil esperado durante el Mundial de la FIFA en México.

La CRT otorgará autorizaciones temporales de espectro —no concesiones— a Altán Redes, AT&T y Telcel. El beneficio principal para estos tres operadores consiste en descuentos económicos vinculados a compromisos de cobertura en áreas geográficas todavía no divulgadas por la autoridad. Si estos compromisos no se acreditan antes del 31 de agosto, las empresas deberán cubrir el costo total de las frecuencias.

Para AT&T, el regulador dispone de espectro en los 2.5 GHz y en los 3.5 GHz, óptimos para despliegues de 5G en consumo masivo y aplicaciones productivas. Para Telcel se tiene listo espectro en los 600 MHz y en los 1.9 GHz. Para Altán la disponibilidad está en los 2.5 GHz, el mismo espectro que esa compañía ha declarado que necesita desde hace cinco años.

El regulador sectorial dispuso que en los 2.5 GHz salen al mercado los 40 Megahertz de ancho de banda todavía disponibles en ese tramo de espectro de capacidad.

En tanto, la banda de los 600 MHz se repartirá en bloques de 30+30 MHz y la de 1.9 GHz o PCS se asigna al operador en bloques de 10+10 MHz, adelantaron varias fuentes a El Economista.

Todo ese espectro está a la carta para que en los estadios Banorte, Akron y BBVA, y en los aeropuertos de CDMX, Guadalajara y Monterrey exista una cobertura 5G de primer nivel durante el “Mundial United”.

Sin embargo, la noticia está en el enojo de la industria, que según múltiples comunicaciones con este medio, la autoridad notificó a las empresas de estas resoluciones el viernes 8 de mayo pasado y fue hasta la tarde de este lunes que apareció en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el acuerdo sobre la asignación temporal de bandas para desfogar el tráfico de datos móviles a causa del Mundial en las tres sedes mundialistas mexicanas.

Sólo estos dos hitos significan el desconocimiento del regulador y de la cabeza sectorial que hace la política pública con respecto a los tiempos de la propia industria de telecomunicaciones para hacer infraestructura de red, que exactamente a un mes de la inauguración del Mundial en el histórico Estadio Azteca —el jueves 11 de junio—, no existe tiempo suficiente para hacer un pedido de equipo RAN a un fabricante con stock disponible en México, montar los componentes en la estación base, experimentar con la calidad celular idónea y luego radiar, por ejemplo, sobre el Estadio Banorte y en 7 kilómetros a la redonda, como ya dispuso la CRT.

El atolladero también está en que los tres operadores tienen 10 días hábiles para presentar una solicitud de acceso al espectro con descuento y la CRT tiene otros 10 días para resolver la solicitud de acceso al descuento que para entonces ya habrían establecido la Secretaría de Hacienda y la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones.

Así, si ese tiempo se agota en su totalidad, cuando las autoridades resuelvan, habrá empezado el tercer Mundial de México.

La misma Comisión Reguladora de Telecomunicaciones, en su argumentación para aprobar las autorizaciones temporales de espectro de cara al Mundial, declaró que en caso de emergencias o por tratarse de situaciones excepcionales, obvió la consulta pública que debía hacer sobre este tipo de autorizaciones temporales de espectro radioeléctrico.

Es decir, los tiempos tampoco cuadraban para la misma comisión, quien además dijo en el DOF este lunes que fue ella quien “advirtió” de la necesidad del espectro temporal para los operadores, cuando el desaparecido Instituto Federal de Telecomunicaciones lo dijo otra vez en 2024, porque en esa fecha se invitó al IFT a la final olímpica del fútbol en Francia y allí el entonces regulador aprovechó para hablar de planeación, homologación de equipo y monitoreo de interferencias en tiempo real de cara al Mundial de 2026.

Más allá de esta situación, la CRT tendría ahora un argumento menos para no postergar el arranque del nuevo padrón de telefonía móvil que la comisión fijó para el 30 de junio como fecha fatal.

“Entendiéndose como aquellas situaciones excepcionales que constituyen un riesgo a la continuidad o la calidad de los servicios de telecomunicaciones o de radiodifusión (…) Resulta necesario implementar medidas regulatorias temporales que permitan garantizar la continuidad, capacidad y seguridad de los servicios de telecomunicaciones”, dijo la comisión en su argumentación.

Los tiempos de la industria para colocar una estación base empatan así poco con el imaginario del nuevo regulador. Fabricantes de infraestructura consultados por este medio detallaron que, en el más optimista de los escenarios, con equipamiento ya disponible en almacén, procesos expeditos y sin burocracia, la instalación de una nueva estación base se llevaría, cuando menos, ocho semanas.

Logística, 1-2 semanas. Por ejemplo, dijo una fuente, “una orden de compra entre Telcel y un fabricante, tiene que pasar por una validación comercial, una generación de factura, por la liberación de almacén y por el transporte. Si el equipo está en un CEDIS de Querétaro o CDMX, puede llegar a Guadalajara en días”.

Site preparation y permisos, 2-4 semanas. “Aquí suele estar el cuello de botella real. El Estadio Akron implica coordinación con Chivas, permisos municipales, y posiblemente revisión de carga estructural si es una instalación nueva de antenas. Si ya existe infraestructura pasiva (torres, ductos, alimentación eléctrica…), esto se comprime mucho”, comentó la fuente.

Instalación física del RAN, 3-7 días. Montar la BBU (Baseband Unit), RRU/AAU, antenas masivas MIMO, el cableado de fibra y la energía, y con cuadrilla experimentada en un estadio ya conocido, entonces es un trabajo de una semana.

Integración a la red core y comisionamiento, 1-2 semanas. Configuración de parámetros, integración al EPC/5GC de Telcel, pruebas de handover con sitios vecinos, optimización de cobertura indoor/outdoor.

Drive tests y aceptación: 3-5 días. “Total realista, en el mejor de los casos, 6 a 10 semanas (…) Un mes sería prácticamente imposible, salvo que la infraestructura pasiva ya existiera, los permisos estuvieran pre-aprobados, y se pusieran recursos extraordinarios en paralelo. En proyectos greenfield de estadios, 3 meses es lo normal. Seis semanas sería ya un desempeño muy bueno”, agregó la fuente.

Aparte de los tiempos con los que actuó la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones a un mes del Mundial de la FIFA, la trama por el espectro temporal tiene otras lecturas.

A modo de muestra, el espectro de los 2.5 GHz que se dispone para Altán es el mismo que AT&T retornó a cambio del que fue de Movistar, por no hacer sentido a la tecnología que ya usaba esa compañía y que además resultaba más caro explotar, costo que ahora tendrá que desembolsar Altán y no está claro porqué AT&T pudiera interesarse en un espectro que ya usó, porque eso implicaría comprar otros radios para comunicación celular.

La ventaja para Altán Redes está en que ya experimentó con esas frecuencias en Acapulco y por tanto conoce de ese tipo de tecnología.

Para Telcel la explotación de un tramo de los 600 MHz durante setenta días será una oportunidad valiosa para desarrollar experiencia de cara a una posible subasta comercial de ese espectro, para luego desarrollar desde allí aplicaciones productivas de IoT para parques industriales o el agro y para coberturas en tramos carreteros con 5G y la prueba está en que Telcel solicitó una concesión experimental de ese tipo.

Periodista de negocios para El Economista, con especialidad en telecomunicaciones e infraestructura. Es licenciado en comunicación y periodismo por la UNAM, con estudios posteriores en el ITESM Campus Ciudad de México, el ITAM y la Universidad Panamericana. Fue colaborador en Grupo Radio Centro, Televisa, El Financiero y Alto Nivel. Ha sido moderador en los congresos internacionales de Futurecom y NexTV Latam; y también es citado en diversos análisis sobre telecomunicaciones y radiodifusión de la OCDE, la GSMA y la ASIET.

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