Luego de dos horas de trayecto desde la Ciudad de México, llegamos al municipio de Villa del Carbón, en el Estado de México, para completar la primera de las rutas del Circuito Nacional 4x4 después de casi cuatro meses de confinamiento.

El equipo de Bosco's Camp junto con las autoridades del municipio dieron la bienvenida a las tripulaciones y a los 15 vehículos participantes. Por nuesta parte, los integrantes de El Economista acudimos a bordo de un Jeep Wrangler Unlimited Rubicon que nos facilitó la marca con el objetivo de probarlo en su hábitat natural. Es importante señalar que la condición para unirse a esta travesía fue portar cubrebocas y el uso de gel antibacterial en todo momento, así como mantener la sana distancia por lo que actividades como la convivencia a la hora de la comida se llevó a cabo en un área abierta, con una separación de 6 metros entre vehículos y con turnos asignados para tomar alimentos.

A la aventura

Tras 20 minutos en carretera, y después de dejar el hotel sede, Finca San Fernando, llegamos a un paraje en medio de una zona boscosa. La primera indicación fue bajar la presión de llantas a 18 libras y accionar el modo de tracción 4L. El primer desafío fue avanzar por un camino de terracería en pésimas condiciones, con una superficie húmeda luego de la lluvia intensa del día anterior y zanjas profundas. La parte más difícil fue atacar una pendiente con 33 grados de inclinación; gracias a los bloqueos de diferencial con los que está equipado nuestro auto pudimos subir sin mayor contratiempo. Por el contrario, un Jeep de la serie XJ, no pudo completar la tarea debido a que no contaba con neumáticos todo terreno; su coeficiente de tracción era muy bajo y fue necesario remolcarlo.

Ejemplo de torsión

El segundo ejercicio requirió concentración al volante. Tras subir por una pendiente resbalosa y en mal estado, llegamos a un desnivel de terreno que puso a prueba los ángulos de ataque y salida de cada vehículo así como la resistencia de la suspensión y el chasis. Superar una zanja y de inmediato atacar una pendiente requirieron equipo de seguridad para sujetar a cada auto y evitar su volcadura.

RECORRIDO TODO TERRENO JEEP BOSCO`S CAMP EN VILLA DEL CARBON . FOTO :HUGO SALAZAR / EL ECONOMISTA .
RECORRIDO TODO TERRENO JEEP BOSCO`S CAMP EN VILLA DEL CARBON . FOTO :HUGO SALAZAR / EL ECONOMISTA .

 

Cruce de río

Antes de adentrarse al caudal, el vehículo guía y dos integrantes del equipo organizador, inspeccionaron la zona para determinar la trayectoria ideal. De esta forma y siempre circulando cerca de la orilla, avanzamos a lo largo de 110 metros, entre rocas, lodo y agua. Para salir la precisión al volante fue crucial para seguir la huella con el mejor agarre pues el constante paso de los primeros autos generó lodo y una superficie resbaladiza.

Escalones gigantes

La aventura nos llevó hasta la cima de un cerro en donde no hay caminos. Para salir de allí tuvimos que atacar formaciones rocosas que se parecían a una escalera. Fue muy demandante esta parte para los pilotos porque había que llegar con cierto impulso pero sin abandonar la trayectoria ideal, de hacerlo existía el riesgo de golpear una piedra y dañar al vehículo.

RECORRIDO TODO TERRENO JEEP BOSCO`S CAMP EN VILLA DEL CARBON . FOTO :HUGO SALAZAR / EL ECONOMISTA .
RECORRIDO TODO TERRENO JEEP BOSCO`S CAMP EN VILLA DEL CARBON . FOTO :HUGO SALAZAR / EL ECONOMISTA .

 

Trampa de lodo

Tras poco más de seis horas al volante, nos dirigimos a la carretera para regresar al hotel. Sin embargo había que cruzar un claro de aproximadamente 300 metros de superficie; la repentina y copiosa lluvia ocasionó que en menos de 10 minutos el piso se convirtiera en una trampa de lodo en la que varios autos quedaron atascados incluído el nuestro. Gracias al equipo con el que cuentan los autos de los organizadores, pudimos ser arrastrados hasta el pavimento.

La siguiente expedición será el 8 de agosto en Pachuca.

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