El sobrecosto de 55% no justificado en la construcción del tren de pasajeros México-Toluca —que aún sin estar concluido ya está presupuestado en 59,000 millones de pesos— se salió de los parámetros establecidos, ocasionando que ya no sea rentable socialmente, de acuerdo con su propio estudio costo-beneficio y su proceso de contratación fue “desorganizado y opaco”, concluyó un análisis del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).

“Al día de hoy sabemos que costará por lo menos 20,000 millones de pesos más y lo sabemos porque se pidió el recurso en el presupuesto de egresos de este año. Me apena decir que no sé cuánto va ejercido (...) No nos han compartido cuánto se ha gastado de cada contrato ni cuántos convenios modificatorios ha habido y de qué se trata en cada caso, qué obligaciones en concreto cambiaron y cómo eso generará o generó ya un impacto presupuestal”, dijo Max Kaiser, director de Anticorrupción del Instituto.

Dijo que tiene conocimiento de que hay una solicitud extra de recursos para los litigios en curso por temas de derecho de vía con distintas comunidades, por lo que aún no se pude saber cuánto costará realmente al Estado el tren. En conferencia de prensa, ofreció los resultados de la revisión de información pública sobre 23 contratos, aunque dejó en claro que no pretenden fincar responsabilidades, lo que corresponde a las autoridades.

En su presentación, recordó el análisis costo-beneficio elaborado en el 2013 por la firma Senermex, que fundamentó técnicamente el proyecto, donde se precisa que  “con incrementos superiores a 25% en el monto de inversión existe el riesgo de que deje de ser socialmente rentable”, por lo que no se justifica el costo de su ejecución en razón de los beneficios sociales que podría generar.

Desde la perspectiva de Kaiser, vale la pena que en un proyecto como el tren se tengan reportes permanentes y sistemáticos de cómo se han modificado las obligaciones y cambios en los costos y los calendarios, apoyados en la tecnología.

El análisis del IMCO refiere que nueve de los 23 contratos analizados se otorgaron bajo licitación pública, nueve mediante invitación restringida y cinco por adjudicación directa y que a la pregunta (establecida en su metodología): “¿la evaluación de propuestas fue un proceso claro y transparente?”, la respuesta fue sí, porque en todos los casos se estipuló la forma en la que se evaluaron.

No obstante, cinco de las preguntas de su análisis no tuvieron respuesta, porque la información solicitada a la autoridad no estaba disponible, entre ellas: “¿el pago de los bienes y servicios estuvo dentro de lo presupuestado?, ¿hubo sobrecostos excesivos en los contratos?, ¿hubo modificaciones sustantivas en los contratos?”.

“Muchas de la preguntas más importantes que hicimos quedaron sin repuesta. Decían: o no tengo el documento o no existe”, explicó Kaiser.

Entre la documentación solicitada también estaban los trazos del recorrido del tren, en el entendido que, previo a su construcción, esa información que podría generar especulación por el costo de los terrenos y con ello afectar su desarrollo, pero una vez que ya está en proceso ya no hay argumento para negarlos, como ocurrió y puede ser evidencia de una mala planeación.

SCT responde

El titular de la Dirección General de Desarrollo Ferroviario y Multimodal (DGDFM), Guillermo Nevárez Elizondo, afirmó que en la construcción del tren de pasajeros México-Toluca se ha comprometido a la fecha un monto cercano a los 52,000 millones de pesos (de los 59,000 que están presupuestados) y negó que exista un sobrecosto en el proyecto.

En una nota informativa explicó que el importe de la cartera de inversión vigente para 2015, y punto de referencia válido para considerar la evolución de proyecto, fue de 42,721.5 millones de pesos.

El incremento del proyecto fue debido a la actualización por inflación y las variaciones del tipo de cambio, el pago por desocupación de derechos de vía y adquisición de derecho de vía adicional, y cambios necesarios en el trazo.

En relación con la información difundida por el IMCO, afirmó: La aseveración en el sentido de que el costo actual del tren Interurbano México-Toluca es 50% más caro que el inicial es inexacta y está alejada de la realidad. Además, afirmó que es “subjetivo e incorrecto” poner en duda la transparencia en los procesos de licitación.

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