México debe fortalecer sus lazos comerciales con China y buscar un Tratado de Libre Comercio (TLC) con dicho país, lo cual traería beneficios, en particular en un contexto de guerra comercial de Estados Unidos con sus socios, aseguró Sergio Ley López.

El ex embajador de México en China y presidente de la Sección Asia-Pacífico del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior (Comce) añadió que por ello, la próxima administración debe mantener la apertura comercial del país ante el mundo.

Durante el Foro "China, Construyendo alianza para el comercio y la inversión”, destacó que un TLC con China impulsaría el crecimiento económico de México y apoyaría a que nuestro país se colocara de forma más rápida entre las 10 principales economías del mundo.

Consideró que para lograr ese TLC se debe convencer al sector empresarial mexicano, quien “le tiene pavor a China”, y añadió que “uno de los efectos más importantes y más positivos que tendría un TLC es que, de golpe, se terminaría el contrabando de productos chinos a México”.

En ese sentido explicó que con ese tratado, al importador de contrabando de productos chinos a México ya no le convendría estar pagando "la mordida", porque el producto ya no tendría arancel.

Consideró además que China estaría dispuesta a la flexibilidad en cuanto aranceles para productos provenientes de México, sobre todo ante la guerra comercial que hay con Estados Unidos.

Respecto a la postura que debe tener la próxima administración en materia de comercio internacional, Ley López agregó que “la apertura comercial que México ha tenido no puede cerrarse".

"Yo creo que sería un error muy serio por parte de cualquier gobierno tratar de cerrar esto que nos ha beneficiado y que ha convertido a México en una potencia mundial, que no hubiéramos tenido de ninguna otra manera”.

Ante la incertidumbre por las relaciones comerciales con Estados Unidos y el futuro del Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN), comentó que México debe diversificar su comercio (con China y toda Asia), para que en caso de que se anule un tratado comercial no haya una afectación importante.

“Ahora estamos en el papel y en la urgente necesidad de abrir esos mercados; nos va a tomar dos o tres años”, comentó, tras destacar que un rompimiento del TLCAN podría generar una crisis, porque se pusieron todos los huevos en una canasta.

Consideró que una aplicación de 25% de arancel a automóviles o vehículos manufacturados en México afectará a una industria de gran relevancia en el país, y uno de los sectores de exportación más importante hacia Estados Unidos.