La administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciará esta semana el establecimiento de nuevas restricciones a la inversión, lo que incluiría a sus mayores socios comerciales, entre ellos China, y podría exacerbar la latente guerra comercial.

Tales restricciones formarían parte de las acciones de Trump tras la investigación de la Sección 301 sobre transferencia de tecnología china y políticas de propiedad intelectual.

“Una declaración se divulgará, no específicamente para China, sino para todos los países que intentan robarnos tecnología”, afirmó el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, a través de Twitter, en contrapunto con un pronunciamiento de la Casa Blanca del 29 de mayo.

Ese día la Casa Blanca anunció que implementará restricciones de inversión y controles de exportación para ciertas personas y entidades chinas después de que se anuncien el 30 de junio.

Cuestionó en el mismo comunicado que las políticas industriales de China, como su plan Hecho en China 2025, dañan a las empresas en Estados Unidos y en todo el mundo.

“Para proteger nuestra seguridad nacional, Estados Unidos implementará restricciones de inversión específicas y controles de exportación mejorados para personas y entidades chinas relacionados con la adquisición de tecnología industrialmente significativa”, dijo entonces la Casa Blanca.

De acuerdo con el diario estadounidense The Wall Street Journal, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos está elaborando reglas que impedirían que las firmas que tengan cuando menos 25% accionario de propiedad china compren compañías estadounidenses involucradas en “tecnología industrialmente significativa”.

Citando a personas familiarizadas con el asunto, el diario dijo que los planes no han sido fijados y que la industria tendrá la oportunidad de hacer comentarios antes de que entren en vigencia.

Después de los hallazgos de una investigación bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de Estados Unidos de 1974, los dos países han estado conversando por algún tiempo para abordar las preocupaciones estadounidenses sobre las prácticas comerciales chinas relacionadas con la tecnología. Sin embargo, el 15 de junio, el presidente Trump cumplió con las amenazas anteriores e impuso aranceles de hasta 50,000 millones de dólares en importaciones chinas que comenzarán el 6 de julio, a lo que China respondió que aprobaría en consecuencia medidas espejo.

El presidente Trump ha amenazado con fijar aranceles por hasta 400,000 millones de dólares adicionales en importaciones chinas, si China toma represalias, lo que podría resultar en una fuerte respuesta del país asiático.

Según Bloomberg, la legislación de carácter urgente sería presentada el viernes en un informe de Mnuchin que aconsejará su implementación por un pánel intergubernamental dividido en dos comités sobre las inversiones extranjeras en Estados Unidos. Uno de ellos estaría dedicado únicamente a las inversiones chinas.

La Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974 otorga a Estados Unidos la autoridad para hacer cumplir los acuerdos comerciales, resolver disputas comerciales y abrir mercados extranjeros a bienes y servicios estadounidenses.

El 18 de agosto del 2017, la Representación Comercial de Estados Unidos comenzó una investigación de la Sección 301 contra China, el primer uso de ese recurso desde el 2010. Es el caso de comercio más significativo lanzado por el gobierno estadounidense, dada la magnitud de pérdidas comerciales derivadas del robo de derechos de propiedad intelectual en China.

Sin embargo, Mnuchin cuestionó este lunes las noticias difundidas por varios medios sobre que Estados Unidos impondrá esta semana restricciones a las inversiones chinas por razones de seguridad nacional, lo que propició ventas en las bolsas, donde los inversores temen afectaciones por la creciente tensión comercial entre las dos mayores economías del mundo. En su cuenta de Twitter, califico de “falsas” esas informaciones.

Por su parte, China afirmó que “vigila” las informaciones de prensa y pidió el lunes a Washington “dar una mirada objetiva a las actividades comerciales de empresas chinas” y que les “procuren un entorno equitativo, favorable y previsible para sus inversiones”.

“Alentamos a las empresas chinas a seguir las máximas del mercado y las reglas internacionales y que respeten las leyes y reglamentos locales” en sus actividades en el extranjero, dijo Geng Shuang, portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores chino. (con información de Reuters)

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