Entrevistas Mipymes: Juan José Aguilar empresario constructor de AMCO Terracerías

Juan José Aguilar, un ingeniero civil experto en terracerías que hace 20 años decidió independizarse y fundar su propia empresa constructora, enfrenta hoy uno de los años más difíciles de su negocio, debido a la crisis económica que viene pegada a la pandemia del Covid-19. Aunque ha implementado medidas para sortear la crisis, sabe que la única salida real es tener metidas las manos en la obra.

El fundador de Amco Terracerías, explicó que la desaceleración económica con la que inició 2020 le pegó a la industria de la construcción, por lo que, desde febrero le quedó claro que no sería un buen año.

Esta vez no ocurrirá como en los anteriores, donde en enero no hay nada, en febrero se empieza a mover algo y en marzo ya arranca la actividad.

La razón: desde el año pasado estaban parados los proyectos y los análisis de la industria señalaban que, a febrero se acumulaban ya 18 meses de caída en la industria... y todavía no se tocaba fondo. “Así nos agarró la emergencia del Covid–19”.

Incluso, ya desde diciembre del año pasado, tuvo que solicitar un crédito bancario para cerrar sus obligaciones financieras, entre ellas con sus empleados, puesto que el año pasado cayeron en pérdidas.

El experto en terracerías y movimiento de tierras para preparar espacios para la construcción de centros comerciales y naves industriales de empresas logística, explicó que cuando se decretaron las medidas distanciamiento social, que le obligaron a parar labores, su gente sólo traía una obra de excavación profunda en Querétaro, con una cuadrilla de sólo ocho personas.

La emergencia le obligó a tomar medidas preventivas para mantener la viabilidad económica de la empresa. La buena noticia es que en lugar de tener en la nómina al alrededor de 100 personas, con los que generalmente opera, esta vez, por el arranque de año, trabajaba al mínimo, con una veintena.

Lo inmediato fue trasladar su gente a su base en el Estado de México y, para no despedirlos, los dedicó a labores de mantenimiento de maquinaria y equipo; sin embargo, cuatro tuvieron que ser dados de baja porque eran personas que viven en Querétaro.

El asunto es que son actividades que no generan ingresos. Además, los constructores no pueden llevarse el trabajo a casa.

Los únicos que pueden hacer eso son su personal de oficina.

Explicó que, en años anteriores, durante la Semana Santa, sólo trabajan hasta el miércoles, pero se les paga toda la semana a sus empleados. Esta ocasión, no se pudo hacer y la próxima semana tendrán que ver si hay condiciones para mantener el empleo o suspender la relación laboral.

La segunda medida fue continuar con una línea de diversificación de ingresos implementada desde el año pasado que consiste en la renta de equipo mientras no hay obra propia.

Sin embargo, destacó que es un negocio frágil porque ya comenzaron a parar también por la pandemia.

La carta que le queda es comenzar a vender activos, que es lo que hacen este tipo de empresas en tiempos difíciles, lo cual también trae sus inconvenientes, porque cuando vengan nuevas obras, su capacidad de respuesta será menor o tendrá que recurrir a la renta, además de que no hay un mercado muy amplio para ese tipo de maquinaria.

Si no hay salida sólo queda bajar la cortina

El ingeniero civil señaló que, en estos momentos, la forma en que les pueden ayudar a este tipo de negocios es que el gobierno diera la oportunidad, no de condonar, sino de posponer las fechas para el cumplimiento de pago de impuestos.

El objetivo, dice, es que se mantenga la planta laboral para estar en condiciones de reiniciar actividades una vez que pase la emergencia. De esa forma se beneficia la empresa y también a los trabajadores.

Por otra parte, dice que ha recurrido a la gestión de un crédito bancario que podría hacer efectivo en caso de necesitarlo, pero tiene claro que es un riesgo importante, porque mientras la empresa no genere ingresos la deuda sólo será un paliativo que trae la carga que implica endeudarse más.

El ingeniero con 30 años de experiencia como constructor y 20 años como empresario, afirma que, ”la única forma en la cual México puede salir adelante es que haya trabajo”.

De acuerdo con sus cálculos, con las medidas implementadas hasta ahora, puede mantenerse máximo tres meses. Y otros tres si empiezan a vender activos, con lo cual pueda terminar el año. Pero si no hay condiciones para reiniciar operaciones el otro escenario sería el cierre del negocio, bajar la cortina.

Recalcó que cuando el gobierno le invierte en infraestructura “en el país empieza a generarse la la lana”.

Sin embargo, destacó que “en época de crisis económica la industria de la construcción es la primera que resiente los efectos y la última en que se reactiva”.

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