Los pronósticos para el sector agroalimentario del país se mantendrán y, por sexto año consecutivo, tendrá una balanza comercial superavitaria por arriba de los 10,000 millones de dólares, pero, en contraste, las políticas públicas para alcanzar la autosuficiencia alimentaria en granos y oleaginosas no tendrán impacto en la producción para el 2020.

Así lo señaló Juan Carlos Anaya, director general del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), quien presentó el informe “Perspectivas Agroalimentarias 2020”, en donde indicó que hay aspectos que prevalecerán en el sector durante este año, pese a las complicaciones internacionales que se viven por las contingencias sanitarias, debido a las exportaciones que se mantendrán durante todo el año.

Anaya detalló que además de la incertidumbre política y económica nos enfrentamos a riesgos de salud. “China, una de las economías clave, ha tenido diversas contingencias sanitarias iniciando por la fiebre porcina africana, la cual mermó 40% del hato porcino del país y se ha propagado por Asia, Medio Oriente y Europa del Este”.

A lo anterior, se suma la aparición del coronavirus que ha generado restricciones bidireccionales sobre el comercio y tránsito de personas hacia China. Por último, se sumó en el mes de febrero un brote de gripe aviar variedad H5N6 que es mortal para el ser humano”.

Destacó que “pese a la coyuntura mundial tan complicada, el sector agroalimentario mexicano ha aprovechado la oportunidad de hacer gala sobre el potencial que se tiene. El crecimiento de la producción y exportaciones no se puede entender sin el cuidado fito y zoosanitario que se ha desarrollado a lo largo de décadas y ha significado la llave de entrada a los mercados internacionales y garantizado el abasto innocuo y sano al mercado doméstico de alimentos”. Agregó que “a pesar de una etapa de estancamiento económico el sector agropecuario será uno de los motores económicos nacionales”.

En ese sentido, se espera que el volumen de producción agrícola en el 2020 alcanzará 251.3 millones de toneladas, lo que representa una disminución de 2.5% respecto al cierre estimado del 2019; “la caída se debe a menores rendimientos por hectárea en los cultivos agroindustriales, forrajes y granos ocasionados por situaciones climáticas adversas”. En tanto, la producción pecuaria se estima que alcanzará 24.1 millones de toneladas, cifra mayor en 5% respecto al año anterior. El volumen total de la producción agropecuaria sería de 275.3 millones de toneladas que representa una contracción de 2.5 por ciento.

El nuevo modelo de políticas públicas, enfocado en la producción de granos, señaló el especialista “es poco probable que alcance la autosuficiencia alimentaria; de hecho, el país importará más granos básicos en el 2020 que en el año anterior. La eliminación del ingreso objetivo que daba certidumbre al productor y sector financiero genera asimetrías con nuestros socios comerciales que sí mantienen este tipo de subsidios”.

Destacó que el cambio en la trayectoria de las políticas públicas no significa una crisis para el sector en el corto plazo; no obstante, puede generar efectos no deseados como: pérdida del estatus fito y zoosanitario, desarticulación de la cadena de suministro de grano, contracción del crédito al sector, disminución de la inversión de capital y retraso en la adopción de nuevas tecnologías.

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