La debilidad de la economía mexicana a lo largo del año pasa factura en el mercado laboral y el desempleo marca ya una tendencia al alza.

Entre julio y septiembre pasados, la tasa de desocupación en su medición desestacionalizada fue de 3.6% de la población económicamente activa, cifra superior en 0.3 puntos porcentuales a la del mismo período del año pasado y 0.1 puntos porcentuales más que la del trimestre previo, de acuerdo con el reporte trimestral de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo divulgado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Esta medida hiló así cuatro trimestres de alzas, y se aleja poco a poco del nivel de 3.2% del primer trimestre del 2018, que fue el más bajo en cuando menos los últimos 15 años. La atonía de la economía mexicana ha hecho que sean cada vez más los mexicanos que al incorporarse a la fuerza laboral no puedan encontrar un empleo remunerado.

Durante el tercer trimestre la población económicamente activa (PEA) del país creció 2.5% interanual, a 57 millones 349,577 mexicanos, lo que equivale a un incremento de 1 millón 387,302 personas. De éstas, sólo 1 millón 173,942 pudieron encontrar un empleo, mientras que la diferencia, es decir, 213,360 personas, se sumaron a las filas de la desocupación. A septiembre, el número de mexicanos sin trabajo y en búsqueda de uno quedó así en 2 millones 147,638.

En el tercer cuarto del año, la subida del desempleo coincide también con una menor actividad económica en el país, pues según la estimación del Inegi de finales de octubre pasado, el PIB nacional se contrajo 0.4% en términos interanuales. En este período también se prolongó la pérdida de dinamismo en la generación de empleo formal, que se ha observado desde agosto del 2018.

Pero no sólo el desempleo está en trayectoria de avance. También lo está la precarización del empleo, cuyo despegue fue la constante del sexenio del expresidente Enrique Peña Nieto, y no se ha podido detener en el arranque del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador.

En el lapso de referencia, destaca que prácticamente uno de cada cinco trabajadores está contratado en condiciones que incluyen largas jornadas laborales, bajos salarios o jornadas insuficientes para generar mayores ingresos, lo que el Inegi llama condiciones críticas.

La tasa de condiciones críticas de ocupación “incluye a las personas que se encuentran trabajando menos de 35 horas a la semana por razones ajenas a sus decisiones, más las que trabajan más de 35 horas semanales con ingresos mensuales inferiores al salario mínimo y las que laboran más de 48 horas semanales ganando hasta dos salarios mínimos”, refiere el organismo.

Esta métrica fue de 19.5% de la población ocupada entre julio y septiembre, con lo que marcó récord e hiló tres trimestres de avances. En la última década, esta medida tocó su punto mínimo en el cuarto trimestre del 2011 y desde entonces ha subido reiteradamente.

No se ha frenado precariedad

Urge pacto para preservación del empleo: IDIC

Ni con la austeridad ni el gasto social asistencial el gobierno de la Cuarta Transformación ha logrado detener la precarización del mercado laboral y, en cambio, el desempleo ha fomentado la informalidad, lamentó José Luis de la Cruz, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y Crecimiento Económico (IDIC).

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador no puede compensar la falla estructural del mercado laboral. Así que, de mantenerse esta tendencia, las condiciones de marginalidad en la ocupación y el empleo terminarán afectando al consumo privado y al crecimiento económico, dijo. El especialista urgió a establecer un Acuerdo por la Preservación del Empleo que incluya al gobierno, empresas, banca de desarrollo, academia, sindicatos y sociedad en general. (Con información de Lilia González)

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