El gas licuado de petróleo (LP) llegó a un precio promedio nacional de 18.32 pesos por kilogramo al 15 de mayo, con lo que se incrementó 4.9%, que son 87 centavos por kilogramo, en comparación con los precios promedio nacional ponderados que reportaron todos los distribuidores al 15 de abril de este año. Este aumento contrasta con la caída en los precios que se observó entre marzo y abril, luego de que el 15 de marzo el precio ponderado nacional fue de 17.79 pesos por kilogramo, por lo que se observó una reducción de 1.9% o 34 centavos por kilogramo en abril.

En comparación con el precio que tenía hace un año el hidrocarburo en México, éste se ha incrementado en 21%, que son 3.24 pesos por kilo. En mayo del 2017, el gas LP costaba 15.08 pesos por kilo en el promedio ponderado nacional y se incrementó hasta 18.49 al concluir el año, derivado de los fenómenos naturales que prácticamente disolvieron las bajas estacionales durante el 2017, considerado un año atípico en materia de precios de los energéticos en Estados Unidos.

En la primera quincena del 2018, el gas LP llegó a su precio más alto histórico en el país: de 19.27 pesos por kilogramo, impulsado por las altas demandas en la referencia, por el invierno. A partir de esta fecha, comenzó a reducirse hasta tocar su nivel más bajo en abril, en que, según los reportes de los permisionarios a la Comisión Reguladora de Energía, llegó a 17.45 pesos por kilogramo en el promedio ponderado nacional.

Sin embargo, en los primeros 15 días de mayo se disolvió esta reducción por los aumentos derivados principalmente en los precios del mercado Mont Belvieu, que Petróleos Mexicanos toma como referencia para sus ventas al mayoreo de más de 70% del gas LP que se comercializa en el país.

En tanto, los inventarios del principal componente del hidrocarburo, el gas propano, en el mercado del sur de Estados Unidos sufrieron bajas, ya que entre febrero y marzo cayeron de 29 a 22 millones de barriles. Hasta la última semana de mayo, se lograron elevar a 23.9 millones de barriles únicamente, lo que se reflejó en aumentos en los precios que bien pueden contenerse si siguen aumentando los inventarios gracias al menor consumo por la temporada de calor.