Durante la carrera por la Presidencia de Estados Unidos se pudo observar que Donald Trump se enfocó en utilizar a México como estrategia de campaña. Pero a pesar de que Trump sea un pragmático, sus seguidores le pedirán hacer deportaciones y controlar la frontera, e inclusive revocar el TLCAN. Cualquier involución de EU es un riesgo para México, señaló Jordi Bacaria, director del Centro de Relaciones Internacionales de Barcelona y de la revista Foreign Affairs Latinoamérica.

¿La victoria de Trump sería un terremoto político global?

Sí, ya ha habido posiciones de Marine Le Pen (presidenta del partido francés Frente Nacional). Ha dicho que si gana Trump, sería bueno para Europa. No lo sería para la Unión Europea (UE) porque lo que quieren estos grupos es diluirla, deshacer la UE, ir para atrás. Por lo tanto, la victoria de Trump sí podría ser un revulsivo aunque también podría haber una situación en sentido contrario en la cual los partidos más de centro, lo mismo conservadores como socialdemócratas, vieran que hay un riesgo importante y por lo tanto, actuaran en consecuencia.

¿Para la Unión Europea los resultados de las elecciones proyectarían dos mundos opuestos dependiendo del ganador?

Sí. Trump no quiere firmar el Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones, y también podría afectar el comercio que hay entre la UE y Estados Unidos. Si continuaran las caídas del euro frente al dólar, y en el mercado de valores por la victoria de Trump, quizá las empresas europeas que invierten en EU verían afectados sus activos y quizá sus posibilidades de inversión. Esto desde el punto de vista económico.

Hillary Clinton también ha mostrado su rechazo hacia los acuerdos comerciales tanto con la Unión Europea como con Asia (TPP).

En público tiene que hacer ese papel de proteccionista frente a los sindicatos; es probable que hubiese posibilidades de un acuerdo con Europa, pero también depende de los europeos; si Bruselas no tiene iniciativa o liderazgo para llegar a acuerdos, sería difícil.

Clinton sería continuista, en particular, en la política exterior del presidente Obama.