Poner en marcha políticas para mejorar el clima laboral y garantizar la salud emocional de los trabajadores le puede generar ahorros de al menos 200,000 pesos anuales a cada empresa, revelan estimaciones de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social (STPS).

Esta semana entra en vigor la primera fase de reglas de salud laboral para prevenir los denominados factores de riesgo psicosocial, que se traducen, entre otras cosas, en ansiedad y estrés laborales, padecimientos considerados oficialmente a partir de este año como enfermedades asociadas al trabajo por parte de la Organización Mundial de Salud (OMS).

Las nuevas obligaciones para las empresas están reunidas en la NOM 035 de la STPS, las cuales entran en vigor el 23 de octubre y contemplan un programa de aplicación gradual que se prolongará por un año.

Los cálculos realizados por la STPS proyectan que los más de 5 millones de empresas y centros de trabajo que hay en el país tendrán que desembolsar, en conjunto, cerca de 71,200 millones de pesos para aplicar las nuevas reglas. El monto de la inversión depende del número de trabajadores de cada organización; va desde 8,500 hasta 155,500 pesos.

Estrés laboral, el padecimiento

Los trabajadores mexicanos son los más estresados del mundo, revelan datos de la OMS difundidos por el Instituto Mexicanos del Seguro Social (IMSS). Así, 75% de la fuerza laboral nacional padece fatiga y enfermedades asociadas a los factores laborales de riesgo psicosocial, cifra superior a la que se observa en potencias económicas como China (73%) y Estados Unidos (59 por ciento).

La STPS calcula que 11% del gasto destinado a la atención de discapacidades laborales está relacionado con trastornos mentales, lo que podría elevarse a 15% el próximo año, de ahí la importancia de poner en marcha programas sólidos que permitan atender esta realidad entre los trabajadores.

Por el lado de las empresas, los problemas asociados al estrés, la fatiga crónica y la ansiedad dejan pérdidas anuales de 16,000 millones de pesos, de acuerdo con datos presentados por la firma AON.

“La reducción del estrés laboral y de los riesgos psicosociales no es sólo una obligación moral, sino también un imperativo legal”, expresó la STPS, al defender ante la Conamer la NOM 035.

En opinión de la dependencia encargada de la política laboral del país, un entorno de trabajo saludable y seguro es la mejor garantía para el bienestar y el rendimiento de los empleados.

En el marco del Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo, la Organización Internacional del Trabajo alertó que “la atención de los factores de riesgo psicosocial es un problema global que afecta a todos los países, todas las profesiones y todos los trabajadores, tanto en los países desarrollados como en desarrollo, por lo que el centro de trabajo es una fuente importante de riesgos psicosociales y, al mismo tiempo, el lugar idóneo para tratarlos y proteger el bienestar de los trabajadores”.

Beneficios en puerta

Los riesgos psicosociales son la causa de entre 50 y 60% de las jornadas de trabajo perdidas en una compañía, destacó la STPS. “Las empresas que son conscientes de la estrecha relación existente entre los riesgos psicosociales y las elevadas tasas de ausentismo son mucho más propensas a realizar importantes esfuerzos para abordar estos riesgos”, agregó.

La NOM 035 no dejará mucho margen de maniobra a la Iniciativa Privada: todas las empresas tendrán que poner en marcha un programa de prevención de los factores que atentan contra la salud emocional de sus colaboradores. Hacerlo bien se traducirá en beneficios aproximados de 221,332 pesos anuales para cada organización, concluyen los datos de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social. El cálculo está basado en los ahorros que se generarían al disminuir el ausentismo laboral y el pago de incapacidades.

Para la STPS, también hay beneficios no cuantificables con la aplicación de las nuevas reglas: mejoras en la productividad, al disminuir las ausencias de personal y la repercusión de esto en costos comerciales y administrativos; menores gastos para capacitación por sustitución de trabajadores en riesgo; disminución de daños materiales a equipo, maquinaria e instalaciones de la empresa; mejor imagen de la organización y mayor credibilidad, entre otros.