En junio, la inversión fija y el consumo privado mejoraron con relación a mayo 20.1% y 5.5%, respectivamente, gracias a la reapertura de actividades económicas después de la cuarentena por el Covid-19, sin embargo, el ritmo de recuperación se espera más lento que el de la demanda externa, que será el pilar que liderará la recuperación de la economía, afirmaron analistas.

De acuerdo con cifras divulgadas ayer 7 de septiembre, por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), durante el sexto mes del año, la inversión fija cayó 25.2% en su comparación anual, pero esta tasa refleja una mejora respecto de las caídas de 38.2% de abril y de 38.7% de mayo. Desde otra perspectiva, el indicador acumuló 17 meses marcando descensos anuales.

En el caso del consumo privado, el descenso de junio fue de 19.6%, menor respecto de los tropiezos de 22.2% en abril y de 23.5% en mayo. En los seis primeros meses el año, este indicador ha retrocedido en cinco ocasiones en comparaciones anuales.

El consumo privado es el componente más importante de la demanda agregada de la economía mexicana, con una participación durante el primer trimestre del año de 64.5% del Producto Interno Bruto (PIB). La inversión fija, por su parte, abarcó 19.6% del PIB.

En términos desagregados, el repunte en la inversión fija bruta estuvo liderado por el renglón de maquinaria y equipo que tuvo un avance 25.8% mensual, mientras que el segmento de construcción subió 13.7 por ciento.

En cuanto al consumo, el rubro de consumo de productos importados creció 10.6%, mientras que el segmento de bienes y servicio nacionales mejoró 4.5 por ciento.

“Esperamos que la demanda doméstica permanezca limitada, con la recuperación probablemente impulsada por el sector externo. En particular, seguimos creyendo que la incertidumbre continuará pesando tanto en la inversión como en el consumo en los próximos meses”, dijo el Grupo Financiero Banorte en un reporte.

En junio, las exportaciones mexicanas –que representan 38% del PIB- tuvieron un repunte mensual de 75.7%, luego de tocar fondo en mayo, y en julio avanzaron otro 9.8 por ciento.

Durante el primer semestre, las exportaciones acumularon un retroceso de 18%, mientras que la inversión fija retrocedió 21.4% y el consumo descendió 11.3 por ciento.

“En específico, y considerando que el desempeño fue similar a lo observado en indicadores por el lado de la oferta –para los cuales contamos con información más oportuna– creemos que lo peor para estos rubros (inversión y consumo) ya quedó atrás. Estaremos muy atentos al desempeño que puedan presentar en los próximos meses, aunque esperamos que sea relativamente más moderado en comparación con categorías asociadas a la demanda externa”, recalcó Banorte.

Por su parte, el Grupo Financiero Monex coincidió en que durante el resto del año los componentes más débiles de la demanda agregada serán los gastos de capital de los particulares y el gasto público.

“Hacia adelante pensamos que la inversión y el gasto del gobierno serán los elementos de la demanda agregada que más se desacelerarán en la segunda mitad del año, lo que invariablemente tendrá un efecto negativo sobre el crecimiento potencial de los próximos años y retrasará la convergencia de la economía con sus niveles previos al Covid-19”, dijo Monex.

octavio.amador@eleconomista.mx