Cuando se adquiere un vehículo, es necesario saber, entre otras cosas, qué tipo de gasolina debe usar. La decisión debe tomarse entre la Premium y la Magna, que, más allá de que la primera es más cara que la segunda y del rojo de la bomba de una, y el verde de la otra alguien habrá notado que cada una presenta un número que se expresa en octanos: 92 octanos para Premium y 87 octanos para la Magna. ¿Qué significan estos números? ¿Inciden en la diferencia de costos entre una y otra? Para explicarlo, debemos ir a lo básico.

Los octanos determinan la forma en que hace combustión la gasolina en el cilindro del motor. A mayor octanaje, la combustión generada en el cilindro es más uniforme y controlada; por el contrario, a menor octanaje, el combustible detona y explota en el motor. Un mayor octanaje asegura un aprovechamiento más eficiente del combustible, entendido éste como el mayor aprovechamiento posible de la energía que libera su combustión para propulsar el automóvil.

Los motores de combustión interna comprenden un proceso de cuatro pasos (cuatro tiempos). El primero es la admisión de la mezcla de gasolina y aire en el cilindro, seguido de la compresión de la mezcla por el pistón en el cilindro, que da como resultado una explosión por efecto de la compresión y de la chispa que provee de la bujía, y termina con el expulsión de los gases quemados resultantes de la combustión del cilindro del motor.

El octano es uno de los hidrocarburos que conforman la gasolina; el octanaje es una escala que se determinó por las propiedades de uno de sus isómeros: el isoctano; y las de un isómero del heptano: el n-heptano. El isoctano arde de una forma más lenta y da un mayor rendimiento. En contraste, el n-heptano arde de forma explosiva, lo que lo hace además un producto no deseable del petróleo. Para determinar el octanaje, al isoctano se le otorga un índice de octano 100 (poco detonante), y al n-heptano un índice de octano cero (muy detonante).

Como ejemplo, si una gasolina presenta propiedades detonantes similares a una mezcla de 92% de isoctano y 8% de n-heptano, se dice que tiene un número de octano de 92, que la hace poco detonante y más eficiente, como es el caso de la gasolina Premium en México.

A las gasolinas se les ha añadido como aditivo el plomo para aumentar su octanaje. La solución provocó problemas en el ambiente, al hacer aún más tóxicos los gases resultantes de la combustión de gasolina en los motores, por lo cual su uso se ha prohibido. En la actualidad se han desarrollado nuevos aditivos oxigenados que reducen el daño al ambiente, tales como el Metil-Ter-Butil-Eter (MTBE), el Ter-Amil-Metil-Eter (TAME) y el Etil-Teer-Butil-Eter (ETBE), que permiten una combustión más completa, dando como resultado un mejor funcionamiento de los motores.

Una gasolina con mayor octanaje es más eficiente, pero no todos los motores pueden aprovechar sus capacidades. Como señala un boletín electrónico de la Profeco, sólo autos con motores turbocargados o supercargados se pueden beneficiar de las cualidades de la gasolina Premium debido a que su ciclo de combustión es menor. El costo mayor de la Premium con respecto a la Magna no lo determina el mayor octanaje, sino el proceso de refinación y al tratamiento químico al que se le somete, además de que se le añade una mayor cantidad de aditivos que mejoran su funcionamiento y el ciclo de vida del motor.

No todos los vehículos nuevos requieren de gasolina Premium. Los autos tipo sedán o compactos tienen motores convencionales diseñados para un octanaje como el de la gasolina Magna. "Un combustible con un octanaje superior al necesario para el motor se puede utilizar sin limitaciones, pero no por ello habrá ventajas con respecto a la potencia y al consumo", se puede leer en el manual de usuario de un auto compacto. Llenar el tanque de un sedán o de un auto compacto con gasolina Premium o de mayor octanaje no lo hará más veloz que un muscle car, pero sí hará a su dueño llegar con los bolsillos más ligeros al final de la quincena.

luis.martinez@eleconomista.mx