Las empresas mexicanas registraron emisiones por 10,200 millones de dólares de Inversión Extranjera Directa (IED) en el 2019, un aumento de 32.6% interanual, de acuerdo con datos de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD, por sus siglas en inglés).

Con ello, México incrementó estos flujos de capital por tercer año consecutivo, tras desplomarse en el 2016.

En América Latina, por encima de México, se ubicó Brasil, con salidas de IED por 15,500 millones de dólares.

Los flujos intrarregionales aumentaron, lo que representa casi las tres cuartas partes de todos los proyectos nuevos anunciados salientes. Por ejemplo, Perú atrajo empresas multinacionales regionales de las industrias extractivas (Grupo México), el turismo (Grupo Selina, de Panamá) y los textiles (Falabella, de Chile).

En suma, las salidas de toda la región crecieron a 42,000 millones de dólares en 2019, sostenidas por los flujos intrarregionales y una reducción de las salidas negativas que frenaron los totales en años anteriores.

Para México, el resultado de emisiones de IED se situó en un punto intermedio desde 2009, siendo el sexto mejor o también el sexto peor año según se vea, y en cualquier caso muy por debajo de 2012, cuando las empresas mexicanas invirtieron en el extranjero 23,071 millones de dólares.

Como parte de ese máximo histórico, participaron las adquisiciones de América Móvil de aproximadamente una cuarta parte de KPN (Holanda) y Telekom Austria por un total combinado de 4,500 millones de dólares.

Por su parte, las compañías de Chile invirtieron en el extranjero 7,900 millones de dólares en 2019, seguidas por las de Colombia (3,200 millones) y las de Argentina (1,600 millones).

En prospectiva, según la UNTAD, la rápida propagación del coronavirus y la severa recesión económica esperada agravan una situación económica ya débil para desanimar a los inversores en la región.

La UNCTAD espera que la IED para el 2020 se reduzca a la mitad en la región. Los exportadores de materias primas se enfrentan a un doble impacto de colapso de precios y menores volúmenes de exportaciones a los principales socios comerciales.

Mientras tanto, la inversión en extractivos, el mayor sector de IED en la región, ya cayó en el primer trimestre y no se espera que se recupere este año.

Los flujos hacia el turismo, una industria clave del sector de servicios en muchas economías de América Latina y el Caribe, también se están hundiendo.

En el sector manufacturero, dos industrias importantes de la región, la automotriz y la textil, sufrirán choques de oferta y demanda.

Por el contrario, la UNCTAD estimó que América Central y el Caribe podrían ver alguna nueva inversión internacional para expandir la producción de equipos médicos. En el 2019, la IED en América Latina y el Caribe aún creció 10%, a 164,000 millones de dólares, impulsada por el aumento de los flujos hacia Brasil, Chile y Colombia.

Se espera que los flujos de inversión a la región se reduzcan a alrededor de 82,000 millones de dólares en el 2020. La pandemia llegó relativamente tarde a la región y agravó el malestar político y social y las debilidades estructurales para empujar a las economías a una profunda recesión, exacerbando los desafíos para atraer inversión extranjera.

roberto.morales@eleconomista.com.mx