A pesar de que en el tercer trimestre del año Petróleos Mexicanos (Pemex) registró una caída de 31.8% anual en sus ingresos por ventas, logró un rendimiento neto de 1,411 millones de pesos en el periodo, en contraste con la pérdida neta acumulada de 87,858 millones de pesos del mismo lapso del 2019. Con ello, la estatal petrolera rompió la racha de siete trimestres consecutivos de pérdidas netas al cierre de los ejercicios.

Lo anterior, a pesar de que los ingresos por exportaciones de crudo, ventas de combustibles y servicios en el tercer cuarto del año ascendieron a 239,031 millones de pesos entre julio y septiembre, con una reducción anual de 32% luego de que el año pasado se ubicaron en 350,487 millones de pesos.

La caída de las ventas totales en el tercer trimestre se debió a una baja del 40.7% en las ventas nacionales y de 18.6% en las de exportación, derivado de la reducción en la demanda que se mantiene por la contingencia global del Covid-19, además de la reducción de precios en todos los combustibles en una comparación anual.

El analista del sector energético, Arturo Carranza, detalló a El Economista que luego de las grandes caídas que se observaron en el segundo trimestre del año, la industria en general se verá favorecida por la recuperación en el precio del crudo y en el caso de Pemex éste es uno de los factores que explican el rendimiento del tercer trimestre. Otro factor importante fue la recuperación del peso frente al dólar, además de que el propio Pemex reporta que redujo su costo integral de financiamiento, con lo que el gasto que ejecutó para solventar sus actividades fue menor.

“Es sobre todo una coyuntura más favorable, con menores costos por menor importación de gasolinas, precios que se elevaron en las exportaciones que además se beneficiaron por el tipo cambiario y un manejo más responsable de las finanzas”, dijo el experto.

Pemex refirió también que obtuvo estos resultados gracias a ahorros mediante eficiencias y austeridad, con lo que de un total de 8,300 millones de pesos que se gastaban materiales, telefonía, asesorías, comunicación social, subcontratación a terceros, pasajes aéreos, asistencia a congresos y viáticos, entre otros que se gastó en 2015, este monto se redujo a 1,399 millones de pesos de enero a septiembre de 2020.

Al respecto, Carranza explicó que, aunque son muy positivos estos ahorros, incluso sumándolos a los acumulados medidos de 75,100 millones de pesos en dos años por combate al robo de combustible, no tienen tanto impacto en la dinámica financiera tan compleja de la petrolera estatal como los factores anteriormente mencionados.

La producción de crudo y de condensados en campos de la empresa productiva del Estado (sin incluir la producción de socios de Pemex) en el tercer trimestre promedió 1.658 millones de barriles diarios en este periodo. Al inicio de la conferencia con inversionistas, el director general de la estatal, Octavio Romero Oropeza, expuso que desde el inicio de la gestión del presidente Andrés Manuel López Obrador 15 campos iniciaron su desarrollo y aportan ya 139,000 barriles diarios de crudo y condensados.

La deuda de la compañía aumentó 25% en comparación con el cierre del 2019, ya que, según el reporte a inversionistas, al 30 de septiembre la deuda financiera se ubicó en 2 billones 471,000 millones de pesos. De ésta, billones 064,000 millones de pesos corresponde a las obligaciones de largo plazo y 412,000 millones a la deuda de corto plazo y mediano plazo, a pagarse en los próximos siete años a más tardar.

El director general de la empresa aseguró que Pemex no adquirirá más deuda a lo largo del 2020. “Al cierre del año pasado se registró un endeudamiento neto de 28,672 millones de pesos. A este año se tiene la meta de no contratar deuda nueva”, aseguró Romero Oropeza.

Arrastra pérdida rumbo al cierre del año

Sin embargo, la petrolera estatal obtuvo una pérdida neta de 605,176 millones de pesos en el acumulado al llegar al tercer trimestre del año. Por menores ingresos tanto por exportación de crudo como por ventas de combustibles, pérdidas en la paridad cambiaria, gastos financieros asociados al pago de deuda y depreciación de sus activos, incluidas las reservas petroleras, cuyo precio se ha mantenido bajo, la estatal tuvo así sus peores resultados para este periodo en la historia, muy por encima de la pérdida más profunda reportada durante los primeros nueve meses del 2015, de 352,811 millones de pesos.

Además, esta pérdida fue 243% superior a la que registró entre enero y septiembre del 2019, en que reportó una pérdida neta acumulada de 176,367 millones de pesos.

En su reporte dirigido a la Bolsa Mexicana de Valores, Pemex dio cuenta de una caída anual de 34% en sus ingresos que al acumulado de los primeros nueve meses del año sumaron 704,834 millones de pesos.

Aunque el costo de ventas, de 569,133 millones de pesos fue mejor que los 794,895 millones de pesos del año anterior, derivado de gastos financieros, pérdida cambiaria y la depreciación de activos de la empresa antes de impuestos ya acumulaba una pérdida de 479,228 millones de pesos, que contrasta con la utilidad de 92,839 millones de pesos que obtuvo al llegar a este punto de sus estados contables el año pasado.

A pesar de que se redujo en 53% en términos anuales el monto impositivo que pagó la empresa (principalmente por menores ventas de crudo, pero también por una baja en la tasa que implicó menor utilidad compartida), Pemex acumulo un pago de impuestos por 125,947 millones de pesos, que representaron el 18% de sus ingresos acumulados al llegar a este tercer trimestre.

karol.garcia@eleconomista.mx