México se unió a Canadá, la Unión Europea y China en la reclamación ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) por la imposición de aranceles a la importación estadounidense de acero y aluminio.

Los más importantes socios comerciales de Estados Unidos argumentan que estas tarifas son esencialmente salvaguardas y, en ese caso, el gobierno de Trump no habría cumplido con los requisitos que marca la OMC para aplicarlas. Las salvaguardas son aranceles de emergencia aplicados cuando las importaciones de cierto producto han aumentado en tal cantidad que causan o amenazan causar daño a una rama de producción nacional.

No obstante, llegar a una solución por parte de la OMC implica pasar por un proceso largo que no necesariamente garantiza que se dará la razón a los quejosos.

Represalias serán proporcionales

México inicia querella

México inició un proceso de solución de controversias en la Organización Mundial de Comercio (OMC) contra Estados Unidos por los aranceles que impuso a las importaciones globales de acero y aluminio, informó la Secretaría de Economía.

“México considera que las medidas impuestas por Estados Unidos al amparo de la Sección 232 de su legislación, argumentando amenazas a su seguridad nacional, violan el Acuerdo sobre Salvaguardias de la OMC al no haberse adoptado conforme a los procedimientos ahí previstos, además de que violan el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio de 1994 (GATT 1994)”, refirió la dependencia en un comunicado.

Estados Unidos anunció el 8 de marzo que fijaría aranceles globales de 25% a las importaciones de acero y de 10% a las de aluminio, argumentando preocupaciones de seguridad nacional y otorgó a 34 países exenciones, las cuales mantuvo a cambio de límites a través de cupos para los casos de Brasil, Argentina, Corea del Sur y Australia, mientras que las extendió sólo hasta el 1 de junio para México, Canadá y las 28 naciones de la Unión Europea. Inicialmente, estas tarifas entraron en vigor el 23 de marzo.

“El gobierno de México refrenda que sus acciones continuarán apegándose al estado de derecho comercial internacional y serán proporcionales al daño que México lamentablemente reciba”, dijo la Secretaría de Economía.

Los aranceles estadounidenses se basan en una investigación de la Sección 232 de Estados Unidos, que se lleva a cabo bajo la autoridad de la Ley de Expansión Comercial de 1962, enmendada.

Cuando se requiere ésta, el secretario de Comercio examina el efecto de las importaciones en la seguridad nacional, incluida la producción nacional necesaria para los requisitos de defensa nacional proyectados; la capacidad de las industrias nacionales para cumplir con dichos requisitos, y las disponibilidades existentes y anticipadas de recursos humanos, productos, materias primas y otros suministros y servicios esenciales para la defensa nacional.

En el 2017, las importaciones estadounidenses de productos de acero y aluminio cubiertos por las tarifas de la Sección 232 ascendieron a 29,000 millones y 17,400 millones de dólares, respectivamente. México representó 8.6% de las importaciones de acero y 1.5% de las importaciones de aluminio de Estados Unidos en el año pasado.

Año de tensiones con EU

Canadá aumenta sus litigios

Canadá anunció el 31 de mayo que iniciaría casos de resolución de controversias tanto en el marco del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), como en el de la Organización Mundial de Comercio (OMC) por la determinación de Estados Unidos de fijar aranceles a las importaciones de acero y aluminio.

El gobierno canadiense ha informado que por este asunto aplicará aranceles de represalia de entre 10 y 25% a importaciones de productos canadienses, entre ellos el whisky, la madera contraplanchada y productos de acero, por 12,800 millones de dólares anuales a partir del 1 de julio próximo.

Apenas en enero, el gobierno de Canadá informó que comenzó otro caso de solución de diferencias en contra de los aranceles estadounidenses a importaciones de productos canadienses de madera blanda, igualmente en dos vías, en el TLCAN y en el OMC.

Los aranceles, de entre 10 y 24% según el producto, fueron impuestos por la administración Trump en noviembre del 2017, en medio de la renegociación del TLCAN.

En una arista más, a través de una carta fechada el 13 de abril del 2017, grupos de la industria láctea de Estados Unidos solicitaron al presidente Donald Trump que interviniera directamente con el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, para detener el programa de la leche clase 7, la cual se vende con precios controlados y presuntamente afecta a granjeros estadounidenses.

Además, varios miembros del Congreso de Minnesota han pedido al presidente Trump que explore si los precios de clase 7 violan las obligaciones de Canadá en la OMC. En un discurso en abril del 2017, el presidente Trump prometió “defender” a los productores lecheros de Wisconsin.

Finalmente, en enero pasado, la Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos votó por unanimidad a favor de la empresa canadiense Bombardier, al considerar que sus prácticas comerciales no dañan a la compañía estadounidense Boeing.

El rechazo de la queja implica que el Departamento de Comercio tuvo que suspender el arancel especial que impuso en septiembre y que elevó después a 290 por ciento.

Este mes aplicará retaliación

La Unión Europea se coordina con afectados

La Unión Europea inició el 1 de junio el proceso para levantar, “en coordinación con otros afectados”, un caso de solución de controversias en la Organización Mundial de Comercio (OMC) por los aranceles globales impuestos por Estados Unidos a las importaciones de acero y aluminio.

El bloque comunitario argumentó que las medidas estadounidenses están destinadas principalmente a proteger la rama de producción nacional de Estados Unidos frente a la competencia de las importaciones, lo que contradice claramente las normas de la OMC.

“Además del acuerdo de solución de diferencias de la OMC que estamos lanzando contra las medidas estadounidenses, también hemos coordinado la acción en este campo con otros socios afectados”, refirió.

Ese mismo día, la Unión Europea presentó otro caso ante la OMC por prácticas indebidas de transferencia de tecnología de China, una inconformidad que ha sido ampliamente destacada por Estados Unidos.

En tanto se resuelve el caso del acero y el aluminio, la Unión Europea informó que aplicará represalias, con alza de aranceles de entre 10 y 50% y por un monto de 7,560 millones de dólares anuales, las cuales se aplicarán en dos etapas: la primera, el 20 de junio y la segunda, el 23 de mayo del 2021.

El 26 de marzo, el bloque comunitario inició una investigación para la posible imposición de medidas de salvaguardia sobre el acero. La Comisión tiene nueve meses para decidir si serían necesarias tales medidas.

Informó que esta decisión podría tomarse mucho antes en el procedimiento si la investigación confirma la necesidad de una acción rápida. También ha establecido un sistema de vigilancia para la importación de aluminio en caso de que se requiera una acción en ese sector. La Unión Europea expuso en la OMC que no obstante el hecho de que Estados Unidos caracteriza estas medidas como medidas de seguridad, se trata esencialmente de medidas de salvaguardia. “Estados Unidos no notificó al Comité de Salvaguardias de la OMC de conformidad con el párrafo 1, inciso c), del artículo 12, su decisión de aplicar medidas de salvaguardia”, cuestionó.

Carne de cerdo y vino, entre los productos

China ya aplica medidas espejo desde el 2 de abril

China aplica desde el pasado 2 de abril aranceles de hasta 25% a la importación de 128 productos originarios de Estados Unidos, incluidos la carne de cerdo, el vino y algunas frutas, por un monto anual de 3,000 millones de dólares.

Esta medida la tomó como represalia a la determinación de Estados Unidos de imponer aranceles globales de 25% a las importaciones de acero y de 10% a las de aluminio desde el 23 de marzo. Ambas naciones han iniciado consultas en el marco de la Organización Mundial de Comercio (OMC) para dirimir este caso.

La solicitud presentada por China se refiere a los aranceles a las importaciones de artículos de acero y aluminio impuestos por el presidente de Estados Unidos en virtud del artículo 232 de la Ley de Expansión del Comercio Exterior de 1962.

En la OMC, Estados Unidos argumentó que el presidente determinó que los aranceles eran necesarios para ajustar las importaciones de artículos de acero y aluminio que amenazan menoscabar la seguridad nacional de Estados Unidos.

Adujo que las cuestiones relativas a la seguridad nacional son asuntos políticos no susceptibles de examen y no pueden ser objeto de resolución en el marco de la solución de diferencias en la OMC.

En contrapunto, China tomó su medida al basarse en el artículo 14 del Acuerdo sobre Salvaguardias y manifestó su intención de suspender concesiones y otras obligaciones, de conformidad con el párrafo 2 del artículo 8 del mismo Acuerdo sobre Salvaguardias.

China expuso además que los derechos de 25 y 10% son incompatibles con disposiciones del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio de 1994 (GATT de 1994).

Estados Unidos respondió que las tarifas no pueden ser impugnadas porque fueron impuestas por razones de seguridad nacional y que la excepción de seguridad contenida en el artículo XXI del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio es autodefinida y no está sujeta a revisión.

rmorales@eleconomista.com.mx