Si bien la capital de Colombia, Bogotá, tiene en el comercio uno de sus motores económicos, también vive una realidad social poco deseable, las ventas ambulantes y la informalidad laboral, un problema con el que han luchado los alcaldes durante los últimos 20 años.

La alcaldía de Bogotá estima que hay cerca de 53,000 vendedores ambulantes en la ciudad, de los cuales ha caracterizado e identificado, a través del Instituto para la Economía Social (IPES), a 38,823, con el fin de ofrecerles una alternativa comercial que no incluya el uso del espacio público.

En las calles bogotanas se vende gran variedad de productos, de los cuales 14% son prendas de vestir, 13% confitería y 10% alimentos preparados. Para quienes están en las esquinas de las calles, semáforos, andenes, parqueaderos y parques, entre otros, el IPES les ofrece dos opciones: darles una mejor oportunidad de trabajo formal a través de programas de fortalecimiento empresarial, de emprendimiento, de educación o una oferta laboral, o ofrecerles mobiliarios semiestacionarios o reubicaciones para proteger el espacio público.

Sobre este segundo punto, la directora del IPES, María Gladys Valero, explicó que la idea es “diseñar un espacio donde el vendedor puede ofertar sus productos en el espacio público, pero con la asistencia de la administración, organizadamente, y que pueda suscribir un contrato para que cumpla las normas del espacio público. Hoy más de 11,000 vendedores han aceptado una opción”.

También dijo que “hay empresas que hoy están ocupando el espacio público, y si vincularan a los vendedores de la economía informal estaríamos solucionando buena parte del problema. Este tipo de canal de ventas de las grandes marcas tiene un impacto alto en las ciudades, ya que las empresas están vendiendo productos aprovechándose de la población vulnerable, diciéndoles que son empresas unipersonales para evitar pagar prestaciones sociales, cuando eso no es cierto”.

Para analizar este fenómeno, el IPES realizó un estudio con el objetivo de identificar las diferentes marcas que comercializan sus productos en el espacio público sin asumir su responsabilidad económica y social con Bogotá. “Esta actuación fue denominada Identificación de Marcas Comerciales en el Espacio Público”, refirió.

El informe lo dirigió al Departamento Administrativo de la Defensoría del Espacio Público, la entidad encargada de tomar acciones en el tema, y halló que los productos que lideran son helados, seguidos de SIM cards, comidas rápidas, refrescos y alimentos preparados. Allí, por marcas son Crem Helado, del Grupo Nutresa; las SIM cards de Claro, Movistar y Tigo, y BonIce y Vive 100 de Quala, las que más usan este tipo de canal para sus ventas, con 70.8% del porcentaje de marcas que encontraron en la caracterización.

Relación laboral

Según el estudio, 84% de los vendedores dice ser el dueño de la marca que vende, lo cual está en contraposición de la pregunta que muestra que la mayor cantidad de ventas es de marcas reconocidas, por lo que “se infiere que los vendedores pueden estar comercializando bajo la modalidad de ventas por comisión o compraventa usando recursos propios”. Lo que los expertos sostuvieron es que las empresas deben tomar mayor responsabilidad ante estos trabajadores, ya que ésta es la entrada a la formalidad.