Rebeca Chan es empresaria, originaria de Tabasco, pero con más de veinte años radicando en Mérida. Hija de familia ganadera, profesa una fe cristiana evangélica y vive de una empresa de publicidad. Ella es la representante legal de “La Visión de Dios”, la asociación civil que el 22 de mayo de 2019 ganó la concesión de la frecuencia XHCSAG-FM 101.9 MHz para transmitir radio social sobre la capital yucateca y 24 kilómetros más allá, que significan 1 millón 60,000 habitantes de la Península de Yucatán. 

Chan ha sido atacada en el último mes porque el nombre de su A.C. es asociado a una religión y la creencia de con su estación vulnerará el Estado laico. Pero nadie reconoce que su asociación civil fue la que en 2014 bosquejó el plan de pedir al Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), entre 2015 y 2016, la posibilidad de ampliar la banda de FM de Mérida para crear estaciones de tipo social o comunitario y por eso el IFT abrió ese concurso hasta el 2017. 

Rebeca Chan fundó La Visión de Dios como su manera de aportar soluciones al problema de la drogadicción, el secuestro y el rompimiento de familias en su región. Pues ella y personas cercanas han sido víctimas de ese tipo de situaciones y ante el hecho de que Yucatán ocupa el primer lugar en suicidios en México. “Queremos ideas para arreglar problemas, no predicar”, dice en su primera entrevista con un medio nacional.

—La Visión de Dios, ¿qué es? ¿Una religión, un grupo religioso o una asociación de líderes religiosos? ¿Ya tiene nombre para esa estación?

—“Vida nueva, la radio de la familia” es como será conocida la estación. Es, digamos, su nombre comercial y así saldrá al aire muy pronto. “La Visión de Dios” es nuestra razón social; es el nombre con el que estamos registrados ante las instituciones legales que hicieron parte para conseguir esta estación (concesión). “Vida nueva” es la radio y su eslogan también va a ser “La radio de la familia”. Y aclarando: no somos una religión ni un grupo religioso. No van a escuchar misas aquí. Queremos presentar soluciones a problemas de la sociedad y reforzar a la familia.

—Se pensaría que sí, por el nombre de su razón social que se asocia a Dios y que entonces ustedes transmitirían liturgia al aire.

—Eso no será así. Yo tengo una creencia, claro que sí. Pero creo que todas las personas tienen un potencial y pueden llegar a hacer lo que quieran. Esa visión también es un sueño de que pueden ser alguien diferente y hacer algo diferente, mi sueño es tener esa estación; hacer un proyecto para formar una generación nueva, con líderes y con valores. Mi creencia es que Dios nos puso dentro un potencial; una visión, sí, pero eso no quiere decir que la estación va a ser religiosa. Le pude haber puesto de nombre “La Visión del Creador” o “La Visión desde Mérida”, ¿qué hubiera pasado?

No comprendo por qué el nombre ha causado tanta polémica; nunca pensé que iba a causar tanto enojo, tanto espanto. Han gastado muchas letras en periódicos que ni conozco y que ni me conocen. He leído opiniones muy duras, cuando desconocen el objetivo de esta estación que todavía no nace. Si vas por todo el país, hay muchas estaciones de radio transmitiendo contenidos religiosos; misas enteras y nadie dice nada. Tu periódico ha contado programaciones así en Chihuahua o Yucatán y entonces por qué todos se van contra mí. A mí me investigaron y me esperé dos años a que me revisaran todo para que me dijeran que sí.

—¿Quién la investigó? ¿Se puede saber?

—Esto no es de ayer. Mi proyecto lo pensé hace muchos años y cuando me decidí a intentarlo, el Instituto Federal de Telecomunicaciones me cuestionó las mil y una cosas. Sentí su desconfianza. Me sometí a los Lineamientos que el IFT estableció para pedir la estación en 2017. Me presenté allá (CDMX). Gasté mi dinero para ir, no le he pedido un peso a nadie para conseguir esto. Las cosas no fueron fáciles, pero hoy es casi una realidad y hoy también es que me avientan periodicazos y ciertamente llegué pensar que venían de los otros dos grupos que no ganaron (la estación), pero ya vi que no.

—Si el IFT y otras instancias la investigaron fue porque, otra vez, su nombre hace sospechar de que se puede vulnerar el Estado laico de este país.

—Estamos en un país que se supone ser laico y que puede seguir siendo laico estando nosotros en el radio. La religión es parte de la libertad que tenemos en nuestro país de pensar y creer en una fe. Cada mexicano tiene la libertad de depositar su fe en lo que cree, sea en una imagen, una persona o en un nombre. Esa es mi fe y lo que yo creo está muy aparte de mi proyecto. Está claro que yo tengo un pensamiento que es parte de la laicidad de este país, uno en que se permite pensar y vivir en lo que crea. Este país llamado México tiene una ley (Constitución) que permite que todos sus ciudadanos tengan derecho de pensar y depositar su fe en el dios que crean.

Yo he decidido depositar mi fe en Jesucristo, eso no lo voy a negar. Pero mi fe, mi religión, mi creencia, todo eso es muy aparte de mi proyecto y me lo revisaron quien en el gobierno tenía que revisarlo.

—¿Es decir que usted presentó previamente un plan de acción para manejar esa estación?

—Tengo mi barra de programación, todos mis ejes temáticos. El IFT me obligó a presentárselos, para ellos mis ejes temáticos siempre han estado claros. Como empresaria, hago estudios de mercado y un proceso similar fue lo que hice aquí con este proyecto, pero para la sociedad.

Y también hemos buscado apoyo de gente preparada, gente que sume. Nosotros no somos especialistas en radio, pero tenemos intención de hacerlo bien. Tenemos una empresa dedicada a la publicidad desde hace 20 años. Mi esposo, mi hijo y yo estamos dirigiendo esa empresa en Yucatán y en estados vecinos, de ahí es como estamos implementando todo lo que podamos servir con este proyecto a la sociedad.

—Cuando dice que agregará gente que sume a su proyecto, ¿también dará tiempo aire a gente de otro pensamiento religioso o a la Diversidad?

—Somos abiertos y queremos que la estación sea abierta. No porque sea yo cristiana evangélica, mi pensamiento nada más cuenta aquí. Si estamos hablando de que vamos a servir a la sociedad, entonces vamos a buscar a quienes quieran servirla; a quien quiera ayudar. Tengo amigos de todas las creencias y gustos. Tenemos libertad, queremos dar libertad y gozaremos con los que sumen.

Pero no queremos que, aunque sean cristianos evangélicos, que vengan y hablen de versículos de la Biblia. De eso ya hay muchas estaciones así en todo el país y no queremos que esta sea una estación así. No queremos que vengan y prediquen su religión, la que sea, católica, evangélica... Queremos que vengan y aporten, como ciudadanos, sus ideas para arreglar los problemas que los ciudadanos sufren. Siento que a muchas personas eso no les va a parecer, pero queremos algo diferente.

—¿Está consciente que su caso puede ser un referente para las A.C. y que con la concesión única que logró puede expandirse más allá de Mérida? Por cierto, ¿está interesada en ir a otras ciudades con nuevas estaciones?

—La verdad es que por el momento no he pensado en otra estación y no pensaba que podía hacer eso otro con esa concesión. Parafraseando, no he visionado hasta allá. Tendremos que ir viendo en el transcurso de esta estación qué tanto se va logrando y si se puede hacer o cómo abarcar más y pensar entonces en ir a otros estados. Pero en principio, no; no creo, no. Primero vamos con esta antena.

—Hablando de eso, ¿dónde la ubicará? La ubicación presentada por La Visión de Dios no se halla en mapeo digital.

—Ya estamos en el punto de casi montar la antena. No la han hallado, porque, prácticamente, está hasta dentro de una hacienda. Tengo un predio, que es de mi propiedad privada. El ingeniero que vino a hacer mi levantamiento de planos para levantar la torre es un ingeniero que trabajó con el grupo más importante de medios de comunicación en Yucatán, ellos tienen periódico, televisión y radio, pero no tenemos nada que ver con ellos; no nos conocemos. Al ingeniero nos lo recomendó el perito que tenemos en la Ciudad de México. Pronto podrán venir y ver la antena, en esta hacienda; aquí, en Chichí Suárez.

—¿Entonces ya plantaron el primer fierro? ¿Cuándo saldrían al aire?

—Estamos con la última etapa: estamos consiguiendo el visto bueno de la aeronáutica civil, que sus valoraciones se las harán llegar al IFT. Tengo mis cotizaciones. El IFT fue muy estricto, porque nunca me dejó comprar nada. Me dijeron: “usted no puede comprar algo, si antes no se le concede el permiso”. Y ahorita que se haga el último paso, es que voy a poner el recurso para bajar el equipo al terreno.

Tenemos un estimado, una cotización de cuatro millones de pesos. Es lo que calculamos que costará poner esa estación allí y mandarla al aire. Queremos salir al final de año, preferible después de Navidad. Y por ahora será así, con nuestro dinero. Pero más tarde buscaremos a organizaciones públicas y gente que quiera apoyar con sus tiempos y si no llegan o no pueden, vamos a seguir solos hasta donde podamos, porque no voy a salir corriendo al primer problema.