México registrará la caída más pronunciada (6.6%) de su Producto Interno Bruto (PIB) en 2020 entre las principales zonas y países del planeta, como consecuencia directa de la pandemia del Covid-19, estimó la Organización Mundial de Comercio (OMC).

Esa proyección está basada en el escenario optimista, con una recuperación en forma de V.

Dentro de las regiones o países analizados en particular por la OMC, después de México tendrían los peores comportamientos los Nuevos Países Industrializados (-6.2%), la zona de la ASEAN (-6.1%), otros países de Asia (-5.8%), India (-5.4%), Latinoamérica (-5.3%), la Unión Europea (-5.2%) y Australia y Nueva Zelanda (-5.2 por ciento).

Las tasas corresponden al cambio en el PIB real (cambio porcentual anual en relación con el índice de referencia sin pandemia).

Por su parte, la economía de Estados Unidos presentaría una baja de 5%, la de Canadá una disminución de 4.8% y la de China un retroceso de 4 por ciento.

En una entrevista con Televisa, la secretaria de Economía, Graciela Márquez, dijo que hay un “panorama complejo” que toma a la economía mexicana en un año en el que se estaba “preparando el crecimiento económico” del país. El PIB de México registró una caída de 0.1% en 2019.

Márquez añadió que México tiene un sector exportador que acompañará al crecimiento de la economía estadounidense una vez que pase esta etapa coyuntural.

Las simulaciones de la OMC indican que la contracción global en el PIB varía de 4.8% en la recuperación en forma de V, hasta -11.1% en el escenario de recuperación en forma de L.

Asimismo, las simulaciones indican que la reducción de las exportaciones es considerablemente mayor que la reducción del PIB en los tres escenarios, incluido otro en forma de U.

A nivel mundial, la elasticidad del comercio con respecto al PIB es de alrededor de 1.8. Esta elasticidad es algo mayor en el escenario en forma de U y en forma de L, porque en estos la demanda de fabricación comercial también cae.

El descenso de la economía mexicana en 2019 fue resultado de una mayor debilidad en los componentes internos de la demanda agregada en un contexto de marcada incertidumbre económica causada por factores internos y externos.

Estos factores incluyeron un desempeño desfavorable continuo en la inversión bruta fija, que fue más notable en la inversión en construcción y maquinaria y equipos importados.

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