Los títulos de la familia Eskenazi en YPF SA quedaron intactos a pesar de que Sebastián Eskenazi, presidente ejecutivo de la petrolera, fue expulsado de sus instalaciones el lunes pasado, cuando el gobierno argentino tomó el control de la mayor compañía del país. Los Eskenazi, a través de Grupo Petersen, son dueños de 25.46% del capital de YPF y mantienen relación con la familia de la presidenta Cristina Fernández desde que el fallecido Néstor Kirchner gobernaba la provincia de Santa Cruz.

Al principio, el plan de Cristina Fernández daba poca claridad a los títulos de los Eskenazi. La Presidenta fue explícita el lunes, cuando anunció que solicitaba al Congreso la expropiación de 51% del patrimonio YPF: el único afectado sería Repsol, principal accionista de la petrolera; el resto - aquellos que, de buena fe, compraron en la Bolsa de Comercio y los otros socios de la compañía, los Eskenazi- mantendría intacta su participación.

A través de la constructora Petersen Thiele, una de las favoritas en el gobierno de Kirchner en Santa Cruz (1991-2003), los Eskenazi crearon un vínculo robusto. En diciembre del 2007, ya con Kirchner en la Presidencia, lograron un acuerdo inédito para integrarse al Consejo de Administración de la petrolera, en lo que fue llamado la argentinización de YPF . Primero obtuvieron, siempre a través de Grupo Petersen, 14.9% y finalmente crecieron su participación a 25.46 por ciento. La familia sólo pagó la póliza de seguros de caución y se comprometió a liquidar el resto con ganancias futuras. Sebastián Eskenazi llegó a la Presidencia Ejecutiva de YPF en marzo del 2008.

La familia, propietaria de los bancos de Santa Cruz, de Entre Ríos y de Santa Fe, privatizados por Kirchner, se endeudó con bancos para hacer frente a esa porción de la empresa. Los dividendos de la petrolera le garantizaban los recursos para el pago. La garantía son las acciones de la empresa.

La relación Kirchner-Eskenazi se rompió en el 2011, un año después de la muerte de Néstor. El motivo es desconocido por la prensa. Con el cambio de administración en YPF, se calcula que los dividendos no serán distribuidos bajo la gestión del gobierno, lo que significa que si los Eskenazi no pagan a sus acreedores, los bancos recibirán esas acciones. El grupo tiene un vencimiento de 400 millones de dólares a mediados de mayo. Si bien los bancos estudian darle un periodo de gracia, no está claro que puedan reunir los fondos.

Contenido de la Red Iberoamericana de Prensa Económica