Unos 15 minutos de fila después, el dirigente sindical puede dar la entrevista. Tereso Medina por fin terminó de retratarse con personas que ni conoce. “Un líder se debe a la gente”, dice a modo de disculpa. Más adelante refrendará: “El viejo modelo se agotó”, aquel que no esté cercano a los trabajadores puede despedirse de su carrera gremial.

Tereso Medina lidera la Confederación de Trabajadores de México (CTM) en Coahuila, que a nivel nacional es dirigida por el senador Carlos Aceves del Olmo. Ambos militan en el PRI. Sin embargo, dentro de la CTM “represento el modelo laboral denominado ‘sindicalismo responsable para México’”, precisa.

Es entrevistado luego de participar en un panel sobre la reforma laboral. Algo que revelará en la charla es que en su sección sindical esperan el momento exacto para ampararse contra las modificaciones a la Ley Federal del Trabajo. Pero lo que destaca es el reto que significa la reforma para los líderes sindicales. “Estamos en un momento estelar, de cambio de paradigmas. Vamos a entrar a una prueba del ácido”. El examen final será la validación de los contratos colectivos de trabajo (CCT). Si los agremiados los avalan, en realidad estarán respaldando a su dirigente, señala.

Muchos trabajadores no quieren contratos que nunca negociaron y que fueron hechos por “líderes que jamás estuvieron con ellos”. En los próximos años se comprobará “si es cierto que en nuestro país 90% de los CCT es de protección y 10% son los activos”.

Aquel contrato que no aprueben los sindicalizados terminará. “Por eso debe surgir un sindicalismo responsable”. Tereso Medina ve un riesgo en el procedimiento de aprobación de ese documento. También en el hecho de que “los trabajadores no saben” que pasarán cuatro años para implementar la reforma laboral.

“Espero que no paguemos un precio caro”. Inestabilidad laboral, freno en la inversión y en la generación de empleos podría ser el costo, según el exsenador.

Su estrategia para ampararse

En este momento, observa, el país está en una etapa de madurez. Fluir en la nueva reforma laboral es “un tema de cultura, no de capacitación”. Pero tampoco todo se trata de cultura, sopesa, pues varias centrales obreras se oponen al procedimiento para validar los CCT, dice.

Ese diseño “convierte a las empresas en órganos electoreros cada dos años”. En lugar de ocuparse en el crecimiento económico del país, la creación de empleos y la competitividad, “nos vamos a dedicar a la democracia”, agrega.

Primero, enumera, hay que elegir un comité de revisión mediante el voto libre, personal y secreto. Después, en la comisión se llegan a acuerdos “y se arma el pliego petitorio”. Luego, sus integrantes negocian con la empresa. Lo que pacten deben ponerlo a consideración del resto.

“Bienvenida la negociación colectiva, la democracia. Pero tenemos que regular esos apartados exagerados. El procedimiento es así porque no es una ley que hicimos los mexicanos. Fue impuesta por Estados Unidos” para aceptar el T-MEC.

La CTM está contra la “clara violación al convenio 87 de la OIT”. Ese documento señala que son los sindicatos los encargados de crear sus procesos democráticos. Y lo que está haciendo el gobierno es “injerencia”, sostiene. A diferencia de sindicatos afiliados a la CTM en Tamaulipas, San Luis Potosí y Jalisco, los de Coahuila no solicitaron un amparo judicial contra la reforma. No aún. “Estamos esperando que dañe la vida democrática y entonces sí metemos los amparos”, concluye.