Buenos Aires.- Flixxo es una plataforma que genera dinero por ver, almacenar y distribuir de otra manera contenidos de video entre usuarios y creadores. Los pagos se realizan en criptomonedas Flixx y MasterCard, PayPal o Western Union pueden convertir esa divisa electrónica en moneda corriente del mundo físico; de lo contrario, el dinero se queda dentro la misma plataforma de Flixxo para seguir construyendo una red de distribución “social” de contenidos.

El caso de Flixxo —una startup que ya recaudó 5.5 millones de dólares en capital semilla—involucra temas tecnológicos como blockhain, almacenamiento en la nube y dispositivos físicos, de bigdata y neutralidad de la red, entre otros, pero es un claro ejemplo de que existen otras posibilidades para hacer negocio con la creación y distribución de contenidos a través de Internet más allá de Netflix o las productoras de televisión.

El valor de mercado para la distribución de contenidos en México, dependiendo de la casa consultora, se estima que será de 600 millones de dólares en 2020.

Por décadas, las productoras tradicionales han hecho negocio con la producción y distribución de contenidos y plataformas pioneras como Netflix y YouTube construyeron las primeras alternativas digitales de distribución para hacer dinero desde la red. Ahora, otra generación de OTTs intenta entrar a ese mercado con modelos distintos y con el diagnóstico en mano de que los hábitos de consumo de contenidos evoluciona y con la premisa de que “concentrar demanda, no significa concentrar oferta; porque sólo no hay más opciones, aunque el negocio esté allí”, comentaron directivos de empresas de relacionadas con el negocio del contenido.

El diagnóstico se basa en que, de acuerdo con estimaciones de la consultora Bisness Bureau (BB) presentadas aquí, el negocio de la televisión de paga alcanza una penetración del 51% de los hogares en Latinoamérica y no se advierte que ese dato se expanda demasiado durante los siguientes tres a cinco años. Esto no es indicativo de que la TV restringida viva un mal momento o que está en un claro declive por el retraso de inversiones en infraestructura, pero sí que empiezan a nacer —y con rapidez—otras maneras de consumir contenidos, estima BB Media.

Según BB, este hecho tiene que ver también con una penetración de Internet de banda ancha que en la región toca la cuota de 42% —aunque no se moverá más allá del 45% hacia 2026 en tanto los operadores no mantengan sus inversiones al despliegue de redes de fibra óptica que soporten demandas más grandes de video—, pues un 19% de los usuarios con acceso a la red miran contenidos sólo por Internet. La cifra parecerá menor, pero es incipiente.

Ello indica que pronto habrá una redefinición del ecosistema de producción, venta y distribución de contenidos, así como nuevos actores y, es posible, que los protagonistas de siempre en adelante jueguen otra posición.

Gastón Molina, director del OTT Flow de Telecom Argetina, y Facundo de la Iglesia, Flixxo, coincidieron en GSMA Mobile 360 con que la distribución de contenidos deriva de los cambios de hábito y de la habilitación tecnológica, pues el video supondrá el 82% del tráfico de Internet y de ahí que Amazon haya apostado 120 millones de dólares este año a 20 partidos de la temporada 2019 del futbol de Reino Unido, cifra poco significativa para Amazon por su facturación anual de 177,000 millones de dólares en 2017 por todas sus operaciones.

El ejemplo de Amazon refleja que ya no existe un prime time como anteriormente fue concebido ese concepto. Hoy, con las diversas plataformas de Internet y su alcance, el horario de las nueve de la noche dejó de ser el prime time para serlo a toda hora y a preferencia del usuario, por lo que se debe “buscar otro discurso” para hacer negocio con la generación y venta de contenidos a través de nuevos canales de distribución, Gastón Molina, de Telecom Argentina.

“Amazon está negociando contenidos deportivos y Facebook buscó derechos en la Copa Libertadores. Son empresas que tienen otro músculo financiero, sí, y un modelo diferente y no cargan además con esa mochila de tener que mantener el negocio tradicional”, dice Tomás Geranni, consultor en Business Bureau. 

“Si bien el caso de Netflix es particular, porque no ha comprado contenidos deportivos o en vivo; porque puede que se deba a su propia personalidad, es notorio que prácticamente todos están comprando derechos deportivos o produciendo contenidos en vivo y buscando otras maneras de distribución, haciendo que la puja por los derechos de transmisión/distribución y los modelos de negocio se muevan y todos busquen su lugar en la cancha”.