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Interiorismo 2026: Diseño responsable para hogares que priorizan los detalles

El interiorismo 2026 prioriza bienestar: paletas cálidas, materiales responsables, artesanía y tecnología

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Interiores cálidos y funcionales integran artesanía, tecnología y superficies con menor impacto ambientalCortesía

Patricia Ortega

Para 2026, el diseño de interiores cambia de regla: la sostenibilidad deja de ser un “diferenciador” y se convierte en el piso mínimo. Ya no se celebra como un extra, se exige como una responsabilidad. Y eso redefine la forma de elegir paletas, materiales, mobiliario y procesos: un buen proyecto funciona para quien lo habita y, al mismo tiempo, entiende su contexto, su cadena de suministro y su huella.

En esa ruta, Cosentino, firma líder en superficies arquitectónicas, y Raúl de La Cerda, diseñador de interiores, plantean una visión compartida: el interiorismo del próximo año será más humano, más consciente y más cercano a la experiencia cotidiana. La tendencia apunta a espacios que actúen como refugios sensoriales: lugares para bajar el ruido exterior y recuperar calma, energía y conexión.

Color para contrarrestar el caos

Las paletas 2026 buscarán generar bienestar con tonos que transmiten calidez y vitalidad. Ganan terreno los naranjas, amarillos, rosas y matices profundos: colores que “abrazan” visualmente, elevan el ánimo y construyen ambientes más emocionales. 

En lugar de neutralidad fría, el diseño apuesta por atmósferas que se sienten vivas.

Artesanía + alta tecnología

La conversación ya no es elegir entre lo natural o lo avanzado, sino combinarlos con criterio. Texturas con huella de mano —piedra, cerámica, acabados artesanales— convivirán con procesos tecnológicos y soluciones de innovación orientadas a reducir impacto ambiental sin sacrificar desempeño ni calidad visual. 

En ese equilibrio, el interiorismo encuentra un lenguaje potente y vigente.

Funcionalidad

El mobiliario deja de seguir la moda y responde a hábitos reales: mesas que sostienen la vida familiar, sofás pensados para el descanso diario, credenzas que exhiben memorias y objetos con historia. La funcionalidad se consolida como el principio rector del buen diseño: si mejora la calidad de vida, la elegancia aparece sola. 

En 2026, diseño responsable significa coherencia, confort y decisiones conscientes, sin renunciar a la belleza.

Patricia Ortega

Coordinadora de Operación Editorial de Suplementos y Ediciones Especiales de El Economista. Licenciada en Economía por la Universidad Nacional Autónoma de México. Estudió una especialización en Periodismo Económico en la Universidad de Miami, auspiciada por la Fundación Reuters. Ganadora del premio por la "destacada cobertura en finanzas verdes", entregado por la BMV y el Consejo Consultivo de Finanzas Verdes. Ha sido analista de mercados, editora de finanzas y creadora de ranking de negocios, responsabilidad social y mercados, y ha trabajado en la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas, Reforma, Excélsior, Mundo Ejecutivo, Expansión, Fortuna, Infosel y Economática.

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