La recientemente conformada marca de estaciones de servicio distintas a las de Petróleos Mexicanos (Pemex), La Gas, ha inaugurado 15 gasolinerías de la marca propia de junio a la fecha y pretende llegar a 25 al cierre del año, con una estrategia que por lo pronto sólo le permite competir en oferta de servicios alternos a la venta de gasolina y diesel, pero que en el mediano plazo la llevará a ofrecer distintos combustibles que hoy en día no se comercializan en estos establecimientos.

Emiliano Loret de Mola, director general de La Gas, detalló a El Economista que el desembolso por el cambio de identidad de cada establecimiento que antes era franquicia de Pemex asciende a 1.1 millones de pesos, aunque la empresa ha invertido aproximadamente el doble en el desarrollo de una plataforma diseñada para el mercado mexicano de atención al cliente que incluye pagos electrónicos, descuentos en servicios de la estación de servicio, la compra de lubricantes Bardahl y productos de la tienda de conveniencia, restaurantes así como de negocios externos con los cuales establece alianzas.

Sin embargo, la empresa que se mantiene con el suministro de Pemex en Campeche, Quintana Roo, Tabasco y Yucatán pretende colocar bombas expendedoras con productos distintos a los que hoy en día se venden en el país: gasolinas de 96 octanos como las que se usan en algunas regiones de Estados Unidos o mezclas propias de biodiesel o etanoles. Para ello no será necesario importar los combustibles ya que el distribuidor, en este caso La Gas, los solicita a su proveedor que bien puede seguir siendo Pemex , que realiza las mezclas dentro de sus propias terminales de almacenamiento y reparto; o bien pueden solicitarlo a cualquier privado que construya infraestructura.

En cuanto a la liberación del precio de las gasolinas previsto de manera escalonada y regional para el próximo año en el proyecto de Paquete Económico de la Secretaría de Hacienda, consideró que aunque traerá la competencia deseada, el reto regulatorio es enorme y el público mexicano debe tomar en cuenta que dicho cambio no necesariamente implicará una baja en los precios, sino un ingreso a dinámicas internacionales que en ocasiones los elevarán.

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