El Líbano recibió el jueves una orden de arresto de Interpol para el fugitivo exjefe de Nissan Carlos Ghosn, mientras que Turquía inició una investigación sobre su escandalosa huida de Japón, donde enfrentaba a un juicio por malversación corporativa.

Ghosn se convirtió en un fugitivo internacional después de que reveló que había viajado al Líbano para escapar de lo que llamó un sistema de justicia amañado.

Fuentes cercanas a Ghosn dijeron que el aplazamiento de su juicio en Japón y una prohibición estricta que no le dejaba comunicarse con su esposa lo motivaron a buscar los servicios de una firma de seguridad privada para dejar el país en un avión privado.

El aviso de Interpol, que pide a las autoridades arrestar a una persona fugitiva, fue recibido por las autoridades de seguridad del Líbano y ahora debe ser enviado a la justicia, dijo una fuente legal libanesa a Reuters.

Un funcionario de seguridad libanés dijo que aún no estaba claro si Ghosn sería citado para ser interrogado por la orden de arresto pero que el país de Oriente Medio no permitía la extradición de sus ciudadanos.

En otros casos, en los que el Líbano ha recibido órdenes de arresto de ciudadanos residentes en el país, los sospechosos no han sido detenidos pero sus pasaportes han sido confiscados y quedaron con libertad bajo fianza, según la fuente judicial.

Ghosn, que tiene ciudadanías francesa, libanesa y brasileña, tiene estrechos lazos con el Líbano, el país donde pasó su infancia y tiene inversiones que incluyen una participación en un banco, en negocios de bienes raíces y en una viña.

La policía turca detuvo al jueves a siete personas, incluyendo a cuatro pilotos, como parte de su investigación para esclarecer el viaje de Ghosn a través de su territorio, de acuerdo a una portavoz.

La funcionaria turca añadió que se produjeron otras dos detenciones entre personal aeroportuario y de transporte de carga. Se espera que las siete personas arrestadas entreguen sus declaraciones más tarde el jueves.

Ghosn, de 65 años, fue arrestado originalmente en Tokio en noviembre de 2018 y enfrenta cuatro cargos por presuntos delitos financieros en Japón, incluyendo esconder ingresos y enriquecerse a través de pagos a intermediarios en la industria automotriz en Oriente Medio. Él ha negado todas las acusaciones.

El empresario, que tiene ciudadanía francesa, libanesa y brasileña, fue sacado de Tokio por una compañía privada de seguridad, un plan que se trabajó durante tres meses y que involucró su tránsito a través de Turquía, según reportes de Reuters.

Datos de tráfico aéreo sugieren que Ghosn usó dos aviones, uno para volar hasta Estambul y otra nave para llegar a Beirut.

abr