El Indicador IMEF Manufacturero aumentó en octubre 3.2 puntos para ubicarse en 50.1 unidades, pasando a zona de expansión después de haber permanecido 16 meses consecutivos en zona de contracción.

Por su parte, el Indicador IMEF No Manufacturero registró en octubre una caída de 1.1 puntos para cerrar en 47.7 unidades y ubicarse en zona de contracción por noveno mes consecutivo.

“Las cifras del Indicador IMEF de octubre sugieren que el rebote de la actividad económica ha sido asimétrico. En efecto, el índice del sector manufacturero aumentó firmemente y cruzó hacia la zona de expansión. Por su parte, el índice del sector no manufacturero, que abarca al comercio y los servicios, registró una caída y se alejó del umbral que divide la zona de contracción de la de expansión”, dijo el IMEF.

Para su medición, el Indicador IMEF varía en un intervalo de 0 a 100 puntos y el nivel de 50 puntos representa el umbral entre una expansión (mayor a 50) y una contracción (menor a 50) de la actividad económica.

Asimismo, la mejora en el sector manufacturero fue similar para empresas de diferentes tamaños mientras que en el sector no manufacturero el deterioro fue relativamente mayor para las empresas más pequeñas.

“Estos resultados, junto con otros indicadores de coyuntura económica menos oportunos pero basados en mediciones de las variables económicas, confirman que la reactivación que se ha registro en la actividad económica proviene principalmente del repunte de la demanda externa”, añadió el IMEF.

Los indicadores económicos recientes muestran una reactivación en el ritmo de la actividad económica, como era de esperarse, por la reapertura de la actividad económica luego del confinamiento inducido para prevenir el contagios de Covid-19.

Sin embargo, esta reactivación parece estar perdiendo fuerza a la vez que presenta una dicotomía marcada entre la actividad industrial y los servicios.

El Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) creció 1.1% en el mes de agosto respecto al mes de julio, luego de que en junio creciera 8.9% y en julio lo hiciera en 5.7 por ciento.

El componente industrial del IGAE creció 3.3% en agosto, mientras que el de servicios lo hizo en sólo 0.4%, cuando sus valores en junio y julio fueron de 18.1% y 7.1% en el primer caso y 6.0% y 4.7% en el segundo, respectivamente.

Según el IMEF, estos datos muestran una clara desaceleración. Las manufacturas, que representan más de la mitad de la producción industrial, han sido una de las ramas de actividad económica que más rápidamente se ha recuperado, lo que se explica por su vocación exportadora y la pronta recuperación de la economía estadounidense —hasta el momento—.

Los servicios, en cambio, dependen en mayor medida de la demanda interna, especialmente del consumo privado de los hogares y de la inversión de las empresas; que se han visto fuertemente afectados tanto por el impacto asociado al confinamiento como por el deterioro en el entorno de negocios producido por una combinación de factores adversos.

Ellos van desde el incremento en la inseguridad hasta la incertidumbre que han generado decisiones de política pública controversiales”, dijo.

En las cifras más recientes, correspondientes a julio, el consumo privado del mercado interior se mantenía 15.1% por debajo, en términos reales, del nivel observado en julio de 2019, mientras que la inversión fija bruta estaba 21.4% por debajo en la misma comparación.

En opinión del IMEF, la incertidumbre sobre la velocidad y fuerza de la recuperación sigue siendo elevada y la posibilidad de que las autoridades se vean en la necesidad de recurrir a nuevas medidas de confinamiento es uno de los riesgos más importantes.

roberto.morales@eleconomista.mx