No son fiestas decembrinas y las compras de pánico se hacen presentes. El Covid-19 impulsa a los mexicanos a salir y vaciar los anaqueles de las tiendas de autoservicio.  

Guardias de seguridad en aquellos pasillos de mayor afluencia, y aunque hay papel de baño, contrario a lo que se dice en redes, artículos para la limpieza del hogar y alimentos básicos, el gel antibacterial, alcohol y los cubrebocas no se encuentran por ningún lado. Quedan pocas vitaminas y medicamentos para la fiebre.

Luego que el coronavirus se declarara una pandemia a nivel global, las autoridades mexicanas incitan a la población a: mantener la calma, no salir de casa y comenzar una posible cuarentena tal como en los países de primer mundo.

Las tiendas de autoservicio han anunciado medidas ante el coronavirus para aquellos que acudan, mismas que no en todos lados están presentes.

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Walmart de Plaza Oriente, uno de los centros comerciales de mayor afluencia en la zona, y a unos minutos de la Central de Abastos te recibe con gel antibacterial por un colaborador que no porta cubrebocas, ni guantes. Han tomado la decisión de suspender el servicio de paquetería para evitar el contacto entre personas.

El Economista ha acudido dos días seguidos a los pasillos de productos de higiene para el hogar y personal.

“Estimado cliente: para favorecer a un mayor número de familias, la venta de artículos de limpieza, sanitizantes y desinfectantes, se limita a tres piezas por familia. Agradecemos su comprensión”, se observa un letrero en el pasillo que tiene los artículos de limpieza para el hogar, aromatizantes para trapear, entre otros.

Uno de los más concurridos es el del papel de baño, y aunque está expuesto hasta en piso, de un día para otro, se ha terminado el inventario de una marca. 

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Bodega Aurrera, ubicada en Canal de San Juan, también pertenece al grupo Walmart. Está a quince minutos de la tienda pasada y muestra un panorama distinto. No hay gel antibacterial al entrar, la limpieza casi nula y sus colaboradores sólo cuentan con un “trapo y agua con cloro” para desinfectar. 

“La gente se aceleró. Yo estoy en contra de eso. El problema que hay es grave, pero no es grave. Finalmente debe de haber un control en el que debemos ser tolerantes y dar la oportunidad que el gobierno haga lo que le toca hacer”, dijo Ernesto Montiel al salir de la tienda y aseguró estar de compras “como en cualquier día”. 

En el carrito lleva, al menos: dos paquetes de papel de baño, dos litros de limpiador olor a pino y un paquete de servilletas. 

La supervisora de la tienda cuenta sobre el servicio de paquetería. “No las podemos estar agarrando”, las mochilas “hay unas que están muy sucias y luego hay gente que viene de acá atrás, de San Juan, y ¿pues no verdad?”; sin embargo, la tienda no proporciona ni guantes a sus colaboradores. 

Bodega Aurrera atiende al segmento popular de la población. Sus anaqueles cuentan con productos de alta y baja gama. 

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A menos de dos kilómetros de distancia se encuentra Chedraui. Ahí la situación es distinta, más no del todo.

El guardia de seguridad en la entrada pide acudir al servicio de paquetería a dejar las mochilas, en el camino, la línea de cajas denota que sus colaboradores llevan consigo un cubrebocas, al igual que “Don Beto” quien constantemente se lo quita.

En materia de servicios básicos, los anaqueles lucen iguales. Es una tienda que se caracteriza, hasta el momento, por contar con todos los insumos de limpieza, necesidades básicas, alimentos enlatados y bebidas. 

Lo que la hace diferente es la afluencia de gente. 

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Todo es distinto en cada una de estas tiendas, la ubicación, las personas que acuden, los trabajadores, las medidas de seguridad, los precios, el acomodo de los productos, la calidad de los mismos, la afluencia de clientes o los autos del estacionamiento.

Incluso los letreros que se encuentran a la entrada, en los que se hace mención a las medidas que han tomado por órdenes del gobierno federal. La más destacada, el continuo lavado de manos o de gel antibacterial.

Todo es distinto a excepción de una cosa, ninguna de las tres tiendas cuenta con gel antibacterial para su venta, para sus clientes. 

Walmart reporta que diario hay abasto del producto, llegan al menos dos cajas, pero en cuestión de una hora deja de estar en los anaqueles. “Hay personas que se llevan hasta una caja completa”, detalla un colaborador.

En Chedraui, cuenta una trabajadora del departamento de farmacia “hace una semana que no nos llega, se acaba muy rápido”.

El caso extremo, Bodega Aurrerá. “Mas o menos un mes que no tenemos”, dice un empleado de la farmacia. 

Así es un día de supermercado en tiempos de coronavirus, en tiempos de “guardar la calma”, dice el presidente Andrés Manuel López Obrador.